Y para los cinéfilos...
Estamos viviendo un momento donde los productores de Hollywood prestan más atención a sus próximos proyectos y calculan hasta el último céntimo de sus inversiones cinematográficas, por eso está de moda el recurso de las secuelas: continuar una historia que haya sido exitosa en taquilla, sin importar si el argumento lo merece. Así nace "Fast and Furious. Aún más rápido", la cuarta entrega de la saga "A todo gas", aunque parezca la secuela real de la franquicia, dado que es la única que ha conseguido reunir al reparto original. "Fast & Furious", la saga sobre velocidad, coches `tuneados´y temibles conductores, regresa ocho años después. La primera película contaba con Vin Diesel como Dominic Toretto, un criminal de Los Ángeles, perseguido por un policía que se hacía pasar por su amigo y otro conductor de carreras ilegales. Brian O"Conner estaba interpretado por Paul Walker, que se enamoraba de la hermana de Dom (Jordana Brewster), mientras el personaje de Diesel estaba con Letty (Michelle Rodriguez). Básicamente nos encontrábamos ante un blockbuster con mujeres exuberantes, coches impresionantes, conductores feroces y buena música. Más tarde, Dom escapó a México, y Brian regresó a la segunda película trasladándose a Miami; y luego la saga viajó hasta Japón con nuevos personajes. Ahora, el reparto original regresa a Los Ángeles en una película con los mismos componentes de la primera: música atractiva y mujeres de escándalo como extras. La historia es lo que menos valor tiene, ya que lo importante de este filme era recuperar la dupla Diesel-Walker. El filme gira en torno a Walker persiguiendo a un traficante de drogas, que casualmente contrata conductores rápidos. "Fast and Furious. Aún más rápido" no es la mejor película de acción del último año, pero es consciente de sus limitaciones dramáticas y por ello se centra en mejores coches y escenas explosivas.