Y para los cinéfilos...
La esperada sexta película del mago adolescente ya está en los cines. "Harry Potter y el misterio del príncipe" no defraudará a los fans de la saga aunque, eso sí, la adaptación no es la más correcta. Este capítulo es uno de los más esperados, no sólo por la evolución de los personajes, que dejan de ser unos niños para acercarse al mundo adulto, sino porque los finales no son siempre felices. Voldemort estrecha su dominio sobre el mundo mágico y el de los muggles y Hogwarts ya no es el refugio seguro que era antes. El director David Yates lo tenía difícil para llevar el libro a la gran pantalla y, aunque no se acerca demasiado, ha sabido resolver el problema con maestría: más dramatismo, más tensión, una fotografía más trabajada y unos efectos especiales excepcionales. Los actores también han dado muestras de su mejoría, lo que es normal después de tantos años. En esta ocasión, el protagonismo no se lo lleva Harry Potter, sino su amigo Ron, gracias a su parte cómica y a sus relaciones con las chicas que le darán algún que otro quebradero de cabeza. A pesar de su extensa duración, 153 minutos, la cinta mantiene un buen ritmo y el espectador disfrutará de la aventura, del romance y de la emoción. Lo tiene todo para ser la película del verano.