Y para los cinéfilos...
"Hellboy II: El ejército dorado" vuelve a estar plagado de efectos visuales y monstruos creativos que alucinarán a los seguidores del cine de ciencia ficción. A pesar de no haber nada nuevo e ininteresante en la historia de esta segunda entrega, lo cierto es que el imaginario de del Toro parece no tener fin y gracias a la fantasía que posee el filme, esta extraña secuela de superhéroes es mejor que la original. En la primera entrega conocimos a Hellboy, una criatura parecida a Hulk, pero de color rojo y con cuernos de demonio, irónica y fumadora. Ahora, cuatro años después Ron Perlman regresa al personaje. Hellboy sigue viviendo en una comuna parecida a los X-Men, escondidos por el gobierno en una central de investigación paranormal con un grupo de mutantes, incluyendo a su novia Liz (Selma Blair). La acción comienza cuando el Príncipe Nuada (un soberano de un reino que sobrevive bajo la superficie de la Tierra) regresa con sed de venganza para apoderarse del planeta y castigar a los humanos por su maltrato ecológico. A medida que Hellboy y la banda se reúnen para detenerlo, la película se convierte en un extraño híbrido: con actuaciones pobres, comedia irónica y drama entremezclado con fantasía. A pesar de lo buen director que Guillermo del Toro es, consigue entretennos con sus mágicas criaturas y efectos especiales, pero la historia no supera el hecho de que "Hellboy" es un comic de ´segunda división´, un material que dista bastante de otros cómics con historias más desarrolladas y complejas.