Y para los cinéfilos...
"Soy un cyborg" se ha convertido en un referente del cine coreano en todo el mundo. Es toda una caja de sorpresas, una historia de amor entre dos jóvenes pacientes de un psiquiátrico: la chica piensa que es un robot y el chico es cleptómano. Muy poco apostaban por su distribución, no porque sea mala, que en absoluto lo es, sino porque es el tipo de películas que sólo se presenta en festivales. Yeong-gun
oye voces en su cabeza y se engancha a toda toma de corriente que ve. Sólo habla con objetos mecánicos, como máquinas expendedoras y se niega a comer porque los robots no comen. Ella, supuestamente se recarga lamiendo baterías eléctricas. Il-sol es un delincuente y tiene que estar en el centro cuatro años por robar, cosa que no puede evitar. Los dos desarrollan un sentimiento de amor y de protección mutuo. La cinta se construye a partir de un gran número de incidentes y presenta a un gran número de reclusos, así como flashbacks de las vidas anteriores de los protagonistas. Puede parecer una película un poco friki, pero va mucho más allá. Su fotografía está muy estudiada, y ha sido rodada por completo en un estudio, y la música desempeña un papel muy importante. El resultado es muy estimulante y es la primera vez que en el cine coreano se utiliza una cámara Viper Film Stream. La cinta ha estado nominada al Oso de oro en la pasada Berlinale. Bella, emotiva y divertida. Una agradable sorpresa.