Los 13 biquinis más sexys del cine clásico
Cubrirse el cuerpo con solo unos pocos centímetros de tela no está reñido con ser las reinas glamour. Si no, no se entiende cómo estas 13 actrices de la meca del cine no pierden ni un ápice de su charme cuando se colocan encima estos bañadores que eran el colmo de lo cool en la época del Hollywood dorado.
No quedan más que unas pocas horas para que media España termine de hacer la maleta y empiece sus vacaciones de verano. Las estadísticas dicen que la mitad de los que se toman ahora su periodo de descanso se irán a la playa. Y en todas y cada una de las maletas irá, al menos un biquini o un bañador.
Desde tiempos inmemoriales, a Hollywood le ha gustado alardear de los cuerpos y el encanto de las actrices. ¿Y qué menor manera de hacerlo que colocándoles encima los biquinis y bañadores más sexys de momento, como ya vimos en el reportaje que en hoyCinema dedicamos a los 20 biquinis más sexys del cine?
De hecho, Hollywood ha sido la gran impulsora de que esta prenda inventada por el ingeniero francés Louis Reard en 1946 se convirtiera en una inseparable compañera de viaje del séptimo arte.
Pero en la época del Hollywood dorado, entre finales de los años 40 y principios de los 60, los biquinis y bañadores, más que prendas sexys para dejar muchos centímetros de carne al aire y poco espacio para la imaginación, eran sinónimo de glamour y distinción. Y las estrellas de la época estaban igual de arrebatadoras con un traje de noche, con un biquini o con una pieza de lencería.
Ellas, desde Mamie Van Doren a Jane Russel, pasando por Yvonne de Carlo o Anne Bancroft, también tuvieron su verano más cálido. Y era de lo más glamouroso. ¿Quieres comprobarlo con nosotros?
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Anne Bancroft
Quien más y quien menos, a Anne Bancroft todos la conocemos por ser la madurita sexy que seduce a Dustin Hoffman en la película de 1967 El graduado. Pero antes de eso, la actriz fue otra de esas estrellas rutilantes de Hollywood que se atrevió con el biquini. Aquí con cara de inocente y una cámara fotográfica en la mano posa en un estudio simulando estar en la playa.

Constance Bennett
Bennett fue una de las escasas actrices del cine mudo cuya estrella no declinó con la llegada del cine sonoro. Logró mantenerse más de cinco décadas en lo más alto del star system hollywoodiense, trabajando por igual en show de radio, en películas, en televisión o sobre las tablas de Broadway. A finales, Bennett fue una de las estrellas más rutilantes y sexys del momento. Y de esa época es esta imagen de la actriz neoyorquina posando en el estudio, con bañador, sombrilla, toalla y tumbona sobre la arena, como si estuviera en cualquier playa. Y derrochando glamour.

Susan Cabot
La actriz de Sin conciencia o La mujer avispa tamibén se atrevió con algo parecido a un biquini y con algo parecido a un estilismo polinesio. Era el año 1950 y acababa de rodar la prescindible película de serie B En la isla de Samoa, y eso se nota en el estilismo...

Claudia Cardinale
La actriz italiana nacida en Túnez, en cuyo curriculum se agolpan películas europeas de títulos míticos como El gatopardo, Fitzcarraldo o Rufufú, también vivió su momento biquini. Fue a principios de los años 60, precisamente tras rodar Rufufú, de cuando es este fotografía.

Cyd Charisse
Pese a que también tuvo papeles dramáticos en el cine de Hollywood, Charisse debe su fama a los que interpretó y bailó en las primeras películas en technicolor en años cuarenta y cincuenta del siglo pasado; entre ellas Ziegfeld Follies, rodada en 1956, y The Band Wagon. Y no renunció a un clásico de la época, el posado en biquini. Eso sí, con un modelo de braga que ríetete tú de las de las abuelas.

Joan Collins
La actriz de la serie Dinastía, que cumplirá 80 años el próximo 23 de mayo de 2013, es uno de esos raros ejemplos de longevidad cinematográfica. Comenzó su carrera en 1951 con el corto Facts and fancies y aún hoy sigue trabajando. Para el próximo año, coincidiendo con sus ocho decenios de vida va a dar voz a un personaje de animación en la película Saving Santa. A finales de los 50 ella también tuvo su momento polinesio y su momento biquini sentada en esa concha de cartón piedra.

Yvonne De Carlo
Fue la madre de Los monster, la mítica serie de televisión. Y antes una de las vamp más bellas del cine y la televisión. Y, claro, posó con esos bañadores con los que te vendían también una crema por si te rozaban en la axila. Cosas de la moda...

Olivia De Havilland
Junto con su hermana, Joan Fontaine, formó una de las parejas familiares más asentadas en Hollywood. En 1935, Warner la contrató para trabajar junto a Errol Flynn en El capitán Blood; nacería así una de las parejas más famosas y queridas de los años treinta. Ocho títulos unieron a Flynn y De Havilland desde 1936 hasta 1941. Pero su éxito definitivo lo logró en 1939 por su papel de Melanie en Lo que el viento se llevó. Después de eso, en la cumbre de su carrera, se dejó fotografiar así.

Noel Neill
Neill tuvo dos épocas de gloria. Los cincuenta, con títulos como Un americano en París o Asedio en Río Rojo, y otra a finales de los setenta con el inicio de la saga Supermán. A la primera corresponde esta fotografía, en la que Neill posa, junto a una piscina, con un bañador con faldita de lo más floreado y cuco. Solo estropean el conjunto los dos pompones blancos de su cabeza.

Nell O'Day
Bañador de cuerpo entero con las copas más puntiagudas que los pitones de un Mihura para un posado de estilo playero en el que el agua se intuya por ninguna parte. Así se presentaba en sociedad a mediados de los años cuarenta Nell O'Day, cuando ya era una de las reinas del western.

Jane Russell
La actriz, fallecida hace poco más de un año, fue un descubrimiento personal del millonario Howard Hughes, que la convirtió en protagonista de Los caballeros las prefieren rubias (1953), con Marilyn Monroe, su papel más destacado. Como destacados fueron sus posados en bañador, a mayor gloria de su voluptuosidad.

Ann Rutherford
Ann Rutherford, por si el nombre no les suena de nada, es la actriz que interpretó a la alegre hermana pequeña de Escarlata O'Hara en la película Lo que el viento se llevó. Murió hace menos de dos meses a los 92 años de edad. «Ese papelito de nada convirtió mis años dorados en platino», dijo una vez Rutherford al Times. Aunque tampoco vinieron mal para su carrera fotos como esta en las que posa con un bañador de raso junto a una piscina.

Mamie Van Doren
En el reino de las mujeres curvadas de los años 50, cuya corona ostentaba Marilyn Monroe, Mamie Van Doren tiene un lugar de lujo, aunque, por motivos obvios, nunca es la más recordada. Sí lo hizo Quentin Tarantino en una escena mítica de Pulp Fiction y ahora nosotros para descubrir que bañadores y lentejuelas no están reñidos.
