Adela Úcar se pone a prueba en 'Trabajos extremos', nueva entrega de '21 días'
Adela Úcar se enfrenta nuevamente hoy, en Cuatro, a partir de las 23.00 h., a Trabajos extremos, nueva entraga de 21 días. Experimentará ocupaciones que muchos no elegirían como forma de vida por riesgo, pudor o repulsión y descubrirá que todo el mundo puede superar sus miedos y fobias si tiene una buena razón para hacerlo.
Todos los trabajos entrañan dificultades, pero hay algunos especialmente duros por sus exigencias, las circunstancias en las que se desempeñan y las sensaciones físicas que pueden llegar a provocar. La nueva entrega de 21 Días, Trabajos extremos, va a poner a prueba la capacidad de resistencia de Adela Úcar. Durante tres semanas, la reportera va a realizar cometidos propios de trabajos extremos, empleos que muy pocos elegirían como forma de vida y en los que tendrá que superar sensaciones de riesgo, asco, pudor e incluso pánico.
En la entrega de hoy, a las 23.00 h., la periodista realizará tareas propias de trabajos muy especiales, como maquillaje de cadáveres, limpieza de alcantarillas, control de plagas y taxidermia, entre otros, y descubrirá que todo el mundo puede superar sus miedos y fobias, si tiene una buena razón para hacerlo.
En la limpieza de alcantarillas y de edificios de gran altura y control de plagas de cucarachas, Adela ya tiene que coger aire para que el asco no la venza. La reportera desatasca y limpia los residuos en compañía de José, un empleado que lleva bastantes años en el oficio.
Trabajar en las alturas es otro de los retos al que se tiene que enfrentar la periodista. Junto a un equipo profesional dedicado en exclusiva a los trabajos verticales, se sube al hotel más alto de Europa para limpiar y llevar a cabo el mantenimiento del edificio. No hay paredes, no hay suelo y las cuerdas son el único sistema de seguridad. Adela no siempre consigue trabajar con completa eficacia. Las alturas le dan miedo y la bloquean. Ella misma reconoce que esta situación no se puede comparar con nada de lo que ha hecho hasta ahora. "En mi vida había estado en una situación de descontrol, de pánico y de angustia tan horrible", confiesa.
Sin embargo, aún le quedan pruebas por superar. No hay duda de que andar entre cucarachas no es una tarea agradable. La periodista conoce a Roberto, un controlador de plagas que explica que se adentra "donde la gente no se quiere meter". A él le hubiera gustado dedicarse a otra cosa, pero después de 10 años es capaz de disfrutar de su trabajo. Sótanos y casas infestadas de estos repugnantes insectos, constituirán los escenarios donde Adela tendrá que poner a prueba sus aptitudes para desempeñar este oficio.
Y el contacto con cadáveres será un auténtico desafío para Adela Úcar. Cualquier animal puede seguir al lado de su dueño tras la muerte si cae en manos de Manel, un taxidermista. Adela tendrá que experimentar cómo se siente un profesional que se dedica a disecar gatos, perros o palomas.
De entre todos estos oficios, hay uno que ha resultado especialmente difícil para la presentadora de 21 días: el de tanatopráctor. Jaume viste y arregla a los cadáveres en el tanatorio para que este difícil momento "sea más llevadero para la familia". El oficio le llegó por casualidad hace 19 años y al principio le afectó, pero ahora le ha llevado a tomarse la vida de manera "muy distinta". Adela Úcar vive esta situación con muchísimo respeto: es la primera vez que ve un muerto y no sabe hasta donde podrá llegar. Comparte jornadas cargadas de gran intensidad con él y reconoce que "el trabajo de Jaume me ha superado por completo".






