Benicio del Toro: «Las tácticas para separar la violencia de la droga han fracasado»
Benicio del Toro, el villano de Salvajes, reconoce que vuelve a hacer de «latino malón» solo por Oliver Stone.
La especialidad de su personaje en Salvajes es disparar a las rodillas de morosos. Benicio del Toro (Santurce, Puerto Rico, 1967) reconoce que si no es por Oliver Stone no hubiera aceptado su enésimo «latino malón». El ganador del Oscar por Traffic -las ojeras más sexys de Hollywood- ha sido rebautizado en Donosti como 'Buenicio del Toro'. Además, presenta como director en Zabaltegi el largometraje colectivo 7 días en La Habana.
Encarna a un sicario a las órdenes de una mujer (Salma Hayek).
No tendría ningún problema en trabajar para Salma en la vida real. Mi personaje en cambio es muy machista, uno de esos hombres que creen que las mujeres hacen algunas cosas bien pero no pueden mandar en mundos como el del narcotráfico.
¿Está usted también por la legalización de las drogas?
No conozco tanto el tema como Oliver Stone... He hecho unas cuantas películas que trataban el tema, como Traffic. Y mi única conclusión es que las tácticas para intentar separar la violencia de la droga han fracasado. En los últimos años están surgiendo nuevas iniciativas. Ahora puedes comprar marihuana para usos médicos de manera legal en estados como Washington. Es un paso adelante cuando las cárceles están llenas y corre la sangre. Eso sí, cualquier plan tendrá que incluir a México.
Salvajes muestra a los narcos yanquis como más civilizados que los mejicanos.
La violencia es más espectacular en México, pero si contamos los muertos y la gente en la cárcel en EE UU no sé quién ganaría. En Nueva York no aparecen 30 decapitados colgando de un puente, sino un chico muerto en una gasolinera por un tío ciego de crack. Stone no toma partido. La 'loquera' no discrimina entre narcos buenos y malos, en este mundo no hay más colores que el verde, el del dinero. Y no todas las drogas son iguales, al igual que no todas las personas somos iguales.
Su personaje se recortó bastante en la mesa de montaje.
Hace diez años me hubiese enfadado, pero llevo mucho tiempo y ya entiendo de qué va esto del cine. Sé que no es la película de mi personaje.
Estereotipos hispanos
¿No temía perpetuar el cliché del villano latino?
Sé que hago de latino 'malón', pero era Oliver Stone, con otro director no hubiera aceptado un estereotipo negativo. Me lo han reprochado, pero no puedo cambiar la mente a los demás. Ahora hay más oportunidades para los latinos que antes, pero no tantas. He tenido la suerte de trabajar con muchos directores y nunca le he prestado atención a la discriminación. Además, villanos así ha habido desde el principio de la historia del cine. Hace poco descubrí Asalto y robo de un tren de 1903, y me quedé asombrado del nivel de violencia que tenía. Los malos eran tan malos como los de ahora. Al final, el villano incluso apunta y dispara al público.
Ahora le motiva más dirigir.
Después de dar vida al Ché tardé en que me estimularan más papeles. Rodar 7 días en La Habana es algo nuevo, es poner el cable del trapecista más alto para que haya más riesgo profesional.
¿Y qué tal con John Travolta?
Trabajé muy bien porque ambos provenimos de la misma escuela de interpretación. Los dos sabemos que si nos ayudamos mutuamente el trabajo sale mejor y nos lucimos más. Además, soy fan suyo desde Grease.