Emily Blunt: «Mi pareja me llena en todos los sentidos»
La actriz protagoniza Eternamente comprometidos, de estreno este viernes en nuestro país. Es la historia de una mujer comprometida que no consigue casarse.
La actriz Emily Blunt protagoniza la película Eternamente comprometidos, donde da vida a una mujer comprometida que no termina de encontrar el día adecuado para casarse. Decidida a celebrar la boda, tratará en varias ocasiones de hacerlo, pero por una cosa o por otra el tiempo pasa sin que lo consiga. Compartiendo protagonismo en la ficción con el actor Jason Segel, Emily vuelve a deslumbrar con una brillante interpretación.
En la vida real, Blunt lleva dos años casada con el actor John Krasinsky, de quien se confiesa felizmente enamorada. La pareja celebró su romántica boda a orillas del lago de Como, en casa de George Clooney, que les prestó su mansión para ese inolvidable momento.
Además del amor, ¿que sentimiento necesita una pareja para tomar la decisión de casarse?
Para mí, lo mas importante cuando decidí casarme fue el hecho de sentirme enamorada. Mi pareja me llena en todos los sentidos. Él cubre mis necesidades y eso me hace sentirme plena.
¿Por su matrimonio ha tenido que cambiar su vida o sus sueños?
No. Para nada. Desde que me casé con John todo en mi vida ha mejorado. Me siento menos atada ahora que antes, es algo inexplicable.
¿La diferencia de culturas les afectó?
No, la verdad no. Tengo un amigo que es musulmán y está casado con una chica judía que es una de mis mejores amigas. El padre de ella es de color, su madre es blanca, ella es actriz. Y son inmensamente felices. Vivimos en tiempos modernos, hemos aprendido lo importante que es superar las dificultades religiosas y culturales. Las bodas, y es mi opinión, se planean para otras personas, no para los protagonistas (se ríe). Y sin embargo, creo que lo importante es organizar la boda para uno mismo, sin pensar en los invitados ni en la familia. Eso es lo que los protagonistas de este filme acaban haciendo, recibiendo tantas opiniones que nunca pueden casarse.
¿Considera anticuado el compromiso matrimonial?
No lo sé. A mí no me lo parece. El compromiso es la proclamación previa al matrimonio. Es una parte importante de la celebración, es otra fase dentro de la relación. Para mí fue el purgatorio (se ríe). Un limbo que es otro capítulo dentro de la relación y que termina cuando dices «sí, quiero».
¿Quiere decir que cuando uno se compromete está en tierra de nadie?
Efectivamente. En esta película vemos a una pareja que trata desesperadamente de encontrar el momento adecuado para casarse. A veces cuando la vida te pone obstáculos es mejor improvisar y tomar una decisión mas espontánea.
¿Se atrevería a improvisar el día de su boda?
Yo soy muy espontánea, tiendo a no pensar las cosas cuando se trata de las emociones.
¿Cree que en las relaciones deben existir reglas?
No. Cada uno debe seguir las suyas propias. Respeto y confianza son las reglas básicas para ser feliz. Sé que algunas personas son felices cultivando dramas, pero personalmente yo no compro esa idea.
Ya que hablamos de emociones. He leído que John, cuando le propuso matrimonio, se puso de rodillas y los dos empezaron a llorar.
John es muy hablador. A mí no me gusta compartir detalles tan íntimos de mi vida. John es muy divertido y dice cosas bromeando que luego se sacan de contexto y aquí estoy yo contestando preguntas inadecuadas. Pero es cierto que su proposición se convirtió en una fuente de lágrimas.
¿Le gustó el anillo que le regaló?
Me encantó. No me lo quito nunca (se ríe).
A su generación le han colgado la etiqueta de 'La generación Mac'. ¿Disfruta con el título?
Como parte de un grupo de actores jóvenes que trata de hacerse su sitio en el cine yo no quiero emular a nadie, me inspiro en la gente que me gusta, digamos que soy como un ladrón, robo de muchos actores (risas). Pero lo hago con un sentido de responsabilidad para mantener el legado que ellos han creado.
Tiene su agenda cargada de compromisos para los dos próximos años...
He trabajado muy duro para llegar donde estoy nadie me ha regalado nada. Me siento responsable de mi trabajo, siempre intento elegir el personaje adecuado. Estamos viviendo una época en la que se nos avasalla con películas comerciales, con efectos especiales y personalmente siento que el arte de la interpretación se ha perdido un poquito. Como actriz quiero mantener la calidad en mi trabajo porque mi deber es emocionar, entretener al público, no quiero dejarles dormidos en el cine.
Usted no entra al juego del gato y el ratón con la belleza.
Ese círculo vicioso te puede obsesionar y acabar contigo antes de empezar a tener una carrera de verdad. Como mujer, como ser humano, tengo días buenos y regulares, pero estoy segura de mi misma. Reconozco que soy algo excéntrica pero estoy segura de mí.
Usted no abusa de su sexualidad a la hora de interpretar personajes, como muchas otras actrices de su generación...
Yo tengo una perspectiva distinta de mí misma. Todas las mañanas me miro en el espejo y no me encuentro precisamente con una belleza. La sexualidad es una herramienta que yo no quiero utilizar en mi trabajo. Pienso que hay formas más interesantes de interpretar personajes. No me produce felicidad representar a mujeres que son un regalo para los hombres.
He leído que a usted no le gustaba la manera en que se percibe la belleza en la ciudad de Los Ángeles. ¿No encuentra muy difícil de ignorar esa actitud?
Es imposible ignorarla porque la belleza en esta ciudad es un estilo de vida. Para mí, la belleza siempre estuvo en los ojos del que la mira, pero en Los Ángeles es una necesidad fundamental. Uno puede elegir no ver ese lado de Los Ángeles y yo lo intento, aunque sé lo difícil que es.