Rocío Ramos-Paul 'Supernanny': 'No doy ningún caso por imposible'
Se trata de uno de los formatos más longevos y qué mejor le ha funcionado a Cuatro en sus cinco años de vida. El programa que trata de enderezar las conductas de los niños más rebeldes, "Supernanny", va ya por su sexta temporada. Al frente como siempre Rocío Ramos-Paúl, una psicóloga con grandes dotes para la negociación con los más pequeños.
PREGUNTA: ¿Qué casos van a tratar en la nueva temporada?
RESPUESTA: De todo un poco. Habrá situaciones de niños con dificultades con la alimentación y el sueño, familias numerosas, parejas que han sido padres muy jóvenes... En definitiva, casos muy variados, cuyo tratamiento en el programa, seguramente ayudará a otras familias que se encuentren en la misma situación.
P: Lleva cinco años al frente del programa. ¿En ese tiempo se ha encontrado siempre con las mismas problemáticas o ha advertido cambios?
R: No, no se dan muchos cambios. Los niños pasan por distintas etapas y siempre son las mismas históricamente. Lo que trabajamos desde el programa es cómo nos podemos enfrentar a las dificultades que se generan en cada una de esas etapas.
P: Las características de cada hogar también se tienen muy en cuenta...
R: Y tanto. Se dan muchas variables. Hasta que no llego a la casa de la familia en cuestión no sé que me puedo encontrar y qué es lo que tendré que trabajar con ellos.
P: En ocasiones parece más educadora de padres que de niños.
R: No, lo que pasa es que los padres son cruciales para que se dé el cambio en las conductas de sus hijos. Si yo no establezco el cambio en el hijo junto a los padres, entonces la dinámica de ese hogar, cuando me vaya, volverá a ser la misma.
P: Una de las particularidades de esta nueva temporada son los casos de niños de entre 9 y 11 años. Un rango de edad mayor al que solía trabajar en el programa. ¿Se hace más difícil introducir cambios en la conducta de niños de esta edad?
R: Es una edad complicada porque estamos hablando de una pre adolescencia. En ellos ya se atisba algunas señales de madurez pero a la vez ante ciertas situaciones siguen respondiendo como niños pequeños.
P: ¿En otras temporadas se atreverá con adolescentes?
R: No lo creo pero por una razón. Cuanto más mayores somos más nos cuesta el cambio y la edad que tocamos en Supernanny permite ver ese cambio en quince días. Con adolescentes hay que trabajar otro tipo de variables y se necesita de más tiempo. Lo hago fuera del programa pero en la televisión es más complicado.
P: ¿De todos los casos que se le han presentado ha habido alguno que lo haya dado por imposible?
R: No, me resisto a la frustración. No doy ninguno por imposible. Creo que siempre se puede cambiar algo.
P: Pero, ¿qué es lo que hace cuando no responde algún niño a sus medidas como usted desearía?
R: A veces hay que llevar a cabo un cambio de objetivos. Es decir, a lo mejor queríamos llegar a un diez y nos vamos a quedar en un cinco. Pero en ese caso hay que tener en cuenta que hemos avanzado.
P: Tiene un hijo de tres años. ¿Aplica con él las mismas técnicas que pone en práctica en su trabajo?
R: Claro que sí. Mi hijo es igual que el de cualquier otro. Yo me creo lo que hago e intento aplicar lo mismo que yo recomiendo a los demás.
P: Pero no es un caso más. Tendrá en cuenta su implicación afectiva...
R: Exacto. No es lo mismo educar a tu hijo que trabajar con los de otras familias. Uno puede ser terapeuta de parejas y divorciarse. No te exime una cosa de otra.
P: Entonces, ¿cuál es el mensaje que transmitiría a los padres que tienen problemas con la educación de sus hijos?
R: Les diría que la educación es imperfección. Hay que reconocer cuando uno se equivoca y a partir de ahí avanzar.
P: ¿Siente la repercusión que el programa ha tenido en la calle?
R: Claro que sí. La gente es súper cariñosa conmigo y es de agradecer. Muchos me piden que les ayude pero siempre les digo lo mismo. Me encantaría tener una varita mágica y solucionar todos los problemas pero no es el caso.