'Innocence of the muslims' y otras 7 películas blasfemas
Un tráiler de una presunta película, Innocence of muslims, ha desatado la ira de los musulmanes del mundo entero que, en una miríada de algaradas callejeras la han tachado de «blasfema» a la vez que arremetían contra todo lo que tuviesen a la vista y oliese a occidental. Pero ésta no ha sido la primera película en causar este efecto. Ni será la última. Recordamos otros siete filmes que también fueron calificadas como «blasfemos».
Los 14 minutos de la película Innocence of muslims están, posiblemente, entre los más horrendos de la historia del cine. Los diálogos son ridículos; el montaje, penoso; las imágenes, patéticas; la calidad, ínfima, y el resultado final alcanza ni para catalogarla de película de serie Z.
Pero esos 14 minutos han servido a los radicales musulmanes para caldear los ánimos de una población descontenta y para desatar una oleada de protestas antioccidentales en todo el mundo musulmán de consecuencias imprevisibles.
Y todo por un infame tráiler que muestra fragmentos de la vida del profeta Mahoma, al que se retrata como una persona corta de entendederas y promiscua que secuestra a mujeres y niños, asalta caravanas, rompe acuerdos, asesina y vende niños como esclavos.
El vídeo [pincha aquí para ver una de las secuencias] ya ha sobrepasado los dos millones de visitas en YouTube. Y ha sido la mecha que prendido el polvorín musulmán.
Todo empezó en 2011, cuando la productora DW convocó un casting para una película de aventuras localizada en el desierto de Arabia que se iba a titular Desert Warrior, en el que hay advertía que el presupuesto sería ultrarreducido.
Lo que ni se imaginaban los candidatos que acabaron convirtiéndose en actores es lo misérrimo del presupuesto ni las ingratas consecuencias que este trabajo les iba a reportar, amenazas incluidas. Unas amenazas por parte de grupos musulmanes radicales que les han llevado a emitir un comunicado en el que afirman que los actores y los miembros del equipo que produjo la película se sienten «extremadamente ofendidos» por el resultado de su trabajo, creen que el productor «se ha aprovechado de ellos» y concluyen afirmando que se sienten «horrorizados por la reescritura radical del guión».
Una reescritura que se aprecia a simple vista, pues lo actores aparecen doblados de forma burda, lo que ya da una pista de que ellos pensaban que participaban en una película de aventuras, como les hicieron creer, en vez de en un filme sobre Mahoma que la comunidad musulmana ha considerado blasfemo y que ha levantado en armas a una población ansiosa por sublevarse.
Pero Innocence of the muslims no es la primera película del cine que ha sido considerada blasfema. En este reportaje recogemos otras siete que ofendieron a algún grupo religioso:
La última tentación de Cristo
Martin Scorsese dirigió en 1988 su película más controvertida, La última tentación de Cristo. Basada en el libro La última tentación, de Nikos Katzantzakis, la cinta está en todos los ránkings de las películas más polémicas de todos los tiempos. Meses antes de su estreno, sin que nadie hubiera visto ni un solo plano, los grupos ultracatólicos ya plantearon un boicot contra ella. Y, una vez estrenada, las protestas arreciaron. En París y Besançon, los ultracatólicos incendiaron sendas salas de cine, causando un muerto y varios heridos graves entre los espectadores. En Roma, el papa Juan Pablo II la tachó de blasfema y hasta la Madre Teresa de Calcuta invitó a boicotear la película. Pero, ¿cuál era su pecado? Mostrar a Jesús (Willen Dafoe) como un hombre común con sus defectos y virtudes, con sus dudas y debilidades, y capaz de llevar una vida normal y tener sexo con mujeres. Eso (sobre todo, la relación sexual bastante explícita con María Magdalena), y los planos frontales de Jesús crucificado, en los que Dafoe aparece totalmente desnudo, fueron lo que provocó todo el embrollo.

Yo te saludo, María
María es una joven que trabaja con su padre en una gasolinera y que tiene como hobby jugar la baloncesto. Un día descubre que está embarazada siendo virgen y afirma que es Dios quien ha enviado un hijo a su vientre, pero su padre y su novio, que es taxista, no la creen. Agarrándose a esa sinopsis y, como suele ser habitual, sin haber visto ni un plano de la película, los cristianos ultracatólicos tacharon la película de Godard de blasfema, y hasta el Vaticano la repudió. En España, el estreno de la cinta, en 1985, dejó escenas memorables, como las vigilias que los católicos más conservadores frente a las puertas de los madrileños cines Alphaville, donde se proyectaba. Eso solo consiguió darle una extraordinaria publicidad a la película que, lejos de ser blasfema, es como casi todas las películas de Godard, un relato simbólico abierto a tanta lecturas como espectadores vean el filme.

La vida de Brian
Brian Cohen tuvo la mala suerte de nacer la misma noche, en la misma ciudad y en el pesebre de al lado de Jesús. Esa es la simple premisa de la película La vida de Brian, que el grupo humorísitico británico Monty Python filmó en 1979. La dirigió Terry Jones y los actores eran todos los miembros del grupo: Terry Gilliam, John Cleese y el propio Terry Jones. La vida de Brian ha pasado a la historia como una de las más brillantes y disparatadas comedias del cine, como uno de los máximos exponentes del humor británico y, por supuesto, como la obra cumbre de Monty Python. Pero hace 33 años, cuando se estrenó, generó una oleada de protestas entre los sectores ultraconservadores de todo el mundo que la consideraron «blasfema». Irlanda y Noruega llegaron a prohibir su estreno (en Suecia promocionaron el filme con el eslogan «Tan divertida que la han prohibido en Noruega») y los líderes de la iglesia de Reino Unido y Estados Unidos clamaron contra una película que, decían, se mofaba del sufrimiento de Cristo. El momento cumbre de aquella polémica fue el debate del programa Friday Night... Saturday Morning, en la BBC, donde los protagonistas de La vida de Brian se enfrentaron dialécticamente con el periodista católico Malcolm Muggeridge y el obispo de Southwark, Mervyn Stockwood. Sin pretenderlo, el debate honró el tono surrealista de la película, sobre todo cuando Muggeridge y Stockwood, que no dejaron de atacar la cinta, reconocieron que habían llegado 15 minutos tarde a su proyección y por tanto, seguían creyendo que Brian era Jesucristo, cuando la película se sustenta precisamente en lo contrario, en las aventuras de un hombre normal y corriente, Brian, al que las multitudes confunden con Jesucristo.

Los demonios
Considerada una de las películas más blasfemas de todos los tiempos, Los demonios, dirigida en 1971 por Ken Russell, narra una historia con un trasfondo real. En la Francia del siglo XVII, el sacerdote Grandier, protestante, asume el mando de la ciudad de Loudun. Pero su vida desordenada, debido a su sobreexcitación sexual, pronto le crea enemigos, especialmente la Inquisición, que quiere quitárselo de en medio. El método utilizado es hacer todo lo posible para convencer a las monjas clarisas de un convento de que han sido víctimas de una violación por parte del demonio, encarnado en la figura de Grandier (Oliver Reed), usando como primera cómplice a la madre superiora, la cual está enamorada del apuesto sacerdote y no soporta ver como éste se ha casado en secreto. Los desnudos y, sobre todo, la escena de masturbación de la madre superiora (Vanessa Redgrave) hicieron que la película fuese calificada X Estados Unidos y el Reino Unido y que, a estas alturas, aún no se haya mostrado íntegra en muchos países.

Dogma
Protagonizada por Ben Affleck y Matt Damon en los papeles de dos ángeles caídos que quierern volver al cielo, la película Dogma, dirigida por Kevin Smith en 1999, tiene contenidos blasfemos para dar y tomar. Para empezar, Chris Rock interpreta al discípulo número 13 de Jesús, llamado Rufus; Alanis Morissete, a Dios; y el filme cuestiona hasta la honestidad de la Virgen María. Protestas al margen, que las hubo, y muchas, cuando Smith acudió al Festival de Cine de Toronto a presentar la película tuvo una frase genial en la première: «Estamos aquí esta noche y los incendios no han afectado al edificio. Así que yo creo que todo está OK con Dios».

South Park
En el mundo islámico, representar la figura de Mahoma, ya sea en una pintura o en una película, está prohibido. Se considera una blasfemia. Y si se trata de una caricatura, aún peor. Los creadores de la serie de animación South Park se atrevieron a hacerlo, dibujando al profeta bajo un disfraz de oso. Y las reacciones no se hicieron esperar. Un grupo juvenil musulmán estadounidense colgó en su web un mensaje de tintes claramente amanezadores, contra los creadores de la serie y de la película. «Tenemos que advertir a Matt Stone y a Trey Parker que lo que están haciendo es estúpido y probablemente acabarán como Theo Van Gogh por emitir esa serie». Junto a este mensaje aparecía una foto del cineasta holandés, asesinado por musulmanes radicales por acusar al Islam de aprobar la violencia contra las mujeres. Pero las burlas de Parker y Stone no se han limitado a los musulmanes. Los creadores de South Park han atacado por igual a musulmanes, judíos, cristianos, mormones, cienciólogos y hasta a los ateos. Todo en su película de 1999, basada en los personajes de la serie en la que incluso, convirtieron a Saddam Hussein en el amante gay de Satanás.

El código Da Vinci
Ni el buenazo de Tom Hanks se ha librado de las acusaciones de blasfemia. En El código Da Vinci la película basada en la novela del mismo título de Dan Brown, y que protagoniza Hanks, el problema vino por su argumento. La crítica de los católicos más acérrimos se basaba en que la película mostraba la premisa de que la iglesia había ocultado durante casi 2.000 años que Jesús estuvo casado con María Magdalena. Ese simple hecho, de ficción al fin y al cabo, ha provocado que la película no se haya estrenado en varios países entre ellos, Pakistán y Filipinas, donde se la ha catalogado como «la más pornográfica y blasfema película de toda la historia».







