Monica Bellucci cumple 48 años... ¡y tan fresca!
El 30 de septiembre de 1964, en Città di Castello, en la región de Umbría, llegaba al mundo la actriz más universal del cine italiano (con permiso de Sophia Loren o Clauda Cardinale), Monica Anna Maria Bellucci. Eso quiere decir que hoy, la espléndida actriz y modelo italiana cumple 48 magníficos años. Buena ocasión para recordar sus 10 trabajos más destacados en el cine.
Cuando solo tenía 16 años, mientras cursaba bachillerato, Monica Bellucci comenzó a hacer sus primeros pinitos profesionales. No fueron en el cine, sino como modelo. Y lo hizo, como suelen afirmar la mayoría, por curiosidad y para pagarse sus estudios. Y, como suele pasar también, cuando la pasarela se le quedó corta, la chica decidió probar suerte en la televisión y el cine como actriz.
Eso sí tuvieron que pasar diez años desde su irrupción en las pasarelas y en la moda para que a Monica Bellucci le ofreciesen su primer papel como actriz. Fue en una tvmovie italiana, Vita coi figli y cuando la chica ya tenía 26 años, una edad a la que la mayoría de las actrices ya han hecho un buen número de películas.
Pero en los 22 años han pasado desde entonces, Monica Bellucci se ha labrado una larga y potente carrera en el cine y en la televisión, alternando Europa con Estados Unidos, películas mainstream con proyectos más independientes y arriesgados, y papeles de tía buena con otros sin una brizna de maquillaje.
Esta es, en 10 películas seleccionadas, su carrera en el cine. Diez filmes que nos sirven para celebrar su 48 cumpleaños.
Drácula de Bram Stoker (1992)
Hablar italiano, francés e inglés (y al algo de español) con fluidez siempre es un valor al alza en el competitivo mundo de la interpretación. Gracias a eso y a sus indudables dotes como actriz, además de por su espectacular físico, la italiana logró un papelito en Drácula de Bram Stoker al lado de Brad Pitt.

A los que aman (1998)
Isabel Coixet la llamó y Monica dijo sí. Habían pasado seis años desde su debut en Hollywood y la actriz italiana se embarcó en el proyecto de la directora catalana, un drama de época del siglo XVIII con un tema universal: el sufrimiento en el amor. La película tuvo un resultado pobre en taquilla (apenas 420.000 euros), pero la crítica más serie alabó mucho la película y el trabajo de Bellucci.

Malena (2000)
Malena es la belleza más encantadora e irresistible de Castelcuto, un tranquilo pueblo de la soleada costa siciliana. Es nueva en el pueblo y, estando su marido en la guerra, cada paseo que da se convierte en un espectáculo que va acompañado de las lujuriosas miradas de los hombres y de los resentidos cotilleos de sus envidiosas esposas. Malena no es otra que Monica Bellucci y en esta película de Giuseppe Tornatore, en la que la nostalgia lo invade todo, ella es la protagonista que invade toda la pantalla.

Astérix y Obélix: Misión Cleopatra (2002)
Ni siquiera la gratificante presencia de Monica Bellucci salva este bodrio, una fallida traslación al cine de las aventuras de los dos galos creados por René Goscinny y Albert Uderzo. Eso sí, Belluci está poderosa. Y la película, pese a ser mala de narices, fue uno de los títulos europeos más vistos de 2002.

Matrix Reloaded (2003)
De Europa a Estados Unidos sin perder el hilo. Ese fue el nuevo salto que Bellucci realizó en 2003 para involucrarse en la segunda entrega de la trilogía Matrix, Matrix Reloaded. Aparece en la escena más intrascendente y con menos efectos especiales de esta trepidante trilogía, pero su presencia como el software de Matrix más erótico y carnal de la historia, es capaz de detener el tiempo, fijar miradas y descolgar mandíbulas.

La pasión de Cristo (2004)
Sin una gota de maquillaje más allá del estrictamente imprescindible, la actriz saltó de ser el hito erótico de Matrix a interpretar a María Magdalena en La pasión de Cristo que dirigió Mel Gibson. En 2006, el año de su estreno, la crítica de Oti Rodríguez Marchante en ABC alababa el fime: «Un gran cineasta que no ha incurrido ni una sola vez en la escena prevista, en la composición fácil, en el tópico visual o en la postal hecha». ¿Y qué podría resultar más imprevisto que ver a la despampanante Monica Bellucci interpretando a una doliente María Magdalena?

El secreto de los hermanos Grimm (2005)
¿Te has fijado en el tocado de Bellucci en Astérix y Obélix: Misión Cleopatra? Pues para El secreto de los hermanos Grimm, de Terry Gilliam, la actriz se las tuvo que ver con uno similar. La película es grandilocuente y está lejos de ser una obra brillante, pese a tener entre sus actores a Matt Damon y Heath Ledger, fallecido durante el rodaje. Monica Bellucci tiene un pequeño papel que aprovecha a la perfección, como casi siempre, para dejarnos boquiabiertos.

Shoot'Em Up (2007)
Smith (Clive Owen), un misterioso y solitario pistolero, desbarata involuntariamente un extraño complot cuando rescata a un bebé de una muerte segura. Para alimentar a su pequeño protegido, contrata a una prostituta (Monica Bellucci), lo que convierte a los dos se convierten en el objetivo de un peligroso mafioso (Paul Giamatti), que envía a sus sicarios para eliminar al niño. A priori, con este argumento, podría parecer que Shoot'em up es un thriller de manual, pero es mucho más que es: es un festín exagerado de balas, acción y violencia que, si uno ve con la mente abierta, es puro entretenimiento. Por cierto, el niño, con Bellucci en ebullición, no pasó hambre...

La vida privada de Pippa Lee (2009)
Basada en la novela del mismo título, la película, que es el mil veces repetido retrato de una mujer en proceso de reencontrarse, es una mezcla de momentos inspirados con otros irritante y machaconamente sensibleros. La protagonista es Robin Wright, y Monica Bellucci entra en un reparto coral que mejora, con mucho, tanto el guión como la dirección de Rebecca Miller, que es, además, la autora del libro.

La estación del rinoceronte (2012)
El martes estuvo en el Festival de Cine de San Sebastián para presentar su última película, La estación del rinoceronte, del director iraní de origen kurdo Bahman Ghobadi, ganador dos veces en el certamen donostiarra. En su película, Bellucci es la mujer, encarcelada y violada, de un poeta. Lo mejor que se puede decir de este filme pretendidamente lírico que se hunde en el desvarío y la pretenciosidad es que, pese a no llevar ni una gota de maquillaje, Bellucci está ahí. Y solo por eso ya merece la pena.
