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"Desierto Sur", del chileno Shawn Garry y "Outside Love", del chileno-danés Daniel Espinosa, recibieron el Premio del Público en la 56 edición del Festival Internacional de Cine de Mannheim-Heidelberg, que ha galardonado el cine de autor, en clave de road-movies inspiradas en la migración personal.
Espinosa, danés de padres chilenos, exiliados de la dictadura de Augusto Pinochet, considera que su película es fruto de una "doble opresión". De su condición de inmigrante chileno en Suecia, y de su condición de niño judío que creció en un barrio obrero de mayoría turca, agrega. "Uden for kaerligheden" (Outside Love) es una historia de amor a lo Romeo y Julieta entre un judío que sueña con empezar una nueva vida en Estados Unidos y una musulmana de origen paquistaní, que han de lidiar con las dificultades de su entorno en un barrio danés. "Mi pasado es muy complejo", confiesa Espinosa, el director de 30 años que conoce de primera mano estos conflictos y confiesa que ha hecho una "película muy judía", a pesar de no haber vivido en un ambiente religioso, así como de innegables raíces latinoamericanas. Están muy presentes en el "temperamento" de la película, explica el cineasta, quien asegura estar preparando ahora un filme autobiográfico sobre su pasado "como refugiado chileno", para el que ya ha hablado con distribuidores de este país. Ensalzó este escandinavo el cine que se está haciendo en su país de origen, pero también Argentina o México -muy presentes en este festival que siempre ha servido de plataforma para el cine latinoamericano- y "el espacio que le está dando Europa, que creo que América Latina debería aprovechar", agrega. Es lo que ha hecho su joven compatriota Shawn Garry, que logró embarcar a la española Marta Etura y a la chilena Carolina Varleta en su primer largometraje, " Desierto Sur", que desde la primera proyección en este festival a caballo entre Mannheim y Heidelberg (suroeste de Alemania), no ha dejado de llenar las salas. Garry explica que "se enamoró" de la actriz española después de verla en " La vida que te espera", al considerarla perfecta para encarnar a Sofía, "una chica de Barcelona, inocente, que viaja a otro continente, en búsqueda de un pueblo que nadie parece conocer", para llevar las cenizas de su madre. Esta road-movie, que nos ofrece impresionantes parajes del desierto de Atacama gracias a la fotografía del catalán Pau Monrás, es la apuesta personal de Garry para "escapar del cine chileno histórico", y hacer "una película muy humana". También Garry asegura que hoy por hoy Chile da cabida a "una nueva generación de cineastas", que nacieron y crecieron en la dictadura, pero que hacen "cosas bien distintas", y pone como ejemplo a Matías Bize (" En la cama"), cuya estela espera seguir, ya que los premios recogidos en este mismo festival hace cinco años con "Sábado, una película a tiempo real", forjaron la carrera de Bize como director. Es éste un certamen que sirvió de trampolín a grandes cineastas como Wim Wenders o Rainer Werner Fassbinder, y que presume de premiar el cine de autor, más personal y alejado de las grandes estrellas. Es el caso de "Blodsband", el filme noruego de Marius Holst, premiada con el máximo galardón del Festival, que narra las peripecias de Mirush, un quinceañero que después de la muerte de su hermano en Kosovo, emprende la búsqueda de su padre Bekim, que les abandonó cuando era crío para rehacer su vida en Noruega. También "Kremen", la historia de Anton Remizov, un joven de la Rusia rural, que después del servicio militar se adentra en la jungla moscovita, constituye un duro retrato de la Rusia urbana de hoy, en la que impera el capitalismo más salvaje, que contada por Alexey Mizgirev, ha merecido el Premio Rainer Werner Fassbinder. El galardón FIPRESCI, que concede la Crítica Internacional, fue a parar al director chino Hu Ze por "Guo yuan", un amargo psicodrama, que narra las injusticias sociales de China en secuencias largas y estáticas. "Un intento de premiar un cine diferente, que sorprenda", explica Enrico Bosten, uno de los miembros del jurado.
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