25/06/2006
El quincuagésimo tercer Festival de Cine de Sydney finalizó después de mostrar más de 200 cintas de todo el mundo, aunque dominaron las producciones australianas.
"El festival ha sido un éxito y ha servido para mostrar la gran variedad de cine que se está haciendo en todas partes, de plataforma para películas con bajo presupuesto y para presentar algunas cintas del país por vez primera", dijo el director artístico del Festival, Lynden Barber. "Es difícil que otros festivales internacionales vengan a Australia a ver el nuestro y a conocer qué se está haciendo en nuestros estudios, dadas las enormes distancias, pero es una buena ocasión para mostrar de lo que somos capaces al público local y a los distribuidores", indicó Barber.
Esta 53 edición la abrió una de las producciones más esperadas, "Ten Canoes" ("Diez canoas"), la primera película rodada en lenguaje aborigen, principalmente Ganalbingu, y filmada en el noreste de la región de Arnhemland, con los miembros de la comunidad local.
Situada doscientos años antes de la llegada de los blancos a Australia, la película cuenta la historia de Dayindi, un joven interpretado por el actor Jamie Gulpilil, al que cuentan, en el estilo aborigen tradicional, una historia para hacerle entender la verdad acerca del amor, el dolor, la venganza y su cultura. El director,
Rolf De Heer, compartió la dirección con
David Gulpilil, un prestigioso actor aborigen que también interpreta un papel en la película y que además es el padre del protagonista de "Ten Canoes".
La cinta se estrenó en Sydney después de recibir el premio del público en el Festival de cine de Cannes. "Kanyini" fue otra de las películas de temática aborigen que se vieron en el festival, en formato documental y dirigida por Melanie Hogan cuenta la historia de
Bob Randall, que vive al pie del monte Uluru, el monolito rojo asentado en medio del desierto, en el centro de Australia. Con "Kanyini", que habla de la lucha que los aborígenes mantienen para defender su cultura ancestral del materialismo y las amenazas del mundo moderno, se estrenó el cortometraje "Water diary" ("El diario de agua"), de la directora
Jane Campion, autora de "The piano". Este nuevo trabajo, que presenta la tristeza y las esperanzas de una niña que sufre los problemas de la sequía en Australia, forma parte de una serie de ocho cortos realizados con motivo de la campaña de los objetivos del milenio de las Naciones Unidas.
También se estrenó mundialmente el documental "900 neighbours", (900 vecinos) una historia urbana rodada en el corazón de Sydney y en el interior de uno de los bloques de viviendas protegidas más impopulares de la ciudad Northcott, en el que sus residentes conviven con el deterioro provocado por el tráfico de drogas, los suicidios y la violencia. Pero los vecinos de Northcott quieren cambiar la imagen de su entorno y se unen para organizar un espectáculo artístico, una historia que provocó una fuerte reacción en el público.
Rodado por australianos, pero en Estados Unidos, también conmocionó el documental "God on my side" ("Dios de mi lado"), realizado por la televisión pública "ABC" y producido por uno de los presentadores más populares del país, Andrew Denton. El público, que agotó las entradas, siguió con interés y risas las entrevistas que Denton realizó en la Convención Nacional de Televisiones Religiosas en Texas.
La importancia que el festival ha dado este año al formato documental fue evidente con la sesión especial dirigida por otro conocido profesional de la cadena "ABC" y uno de los más prestigiosos documentalistas australianos, Bob Connolly, que celebró el décimo aniversario de una de sus producciones más importantes, "Rats in the ranks" ("Ratas en los rangos"). Connolly hizo un recorrido por su carrera y los trabajos documentales que más le han influido, demostrando que el género documental continúa evolucionando y creando adeptos entre el público.
Mónica Garriga Sydney (Australia)