20/06/2009
El actor cacereño Alberto Amarilla ha apostado por no encasillar el cine como "extremeño, español o europeo", ya que, a su juicio, el séptimo arte "no entiende de banderas, de países, de tierras, ni de colores, el cine es el cine y no le pertenece a un lugar sino al universo entero".
Amarilla, que recientemente se le ha visto en "Acusados" (Telecinco) en el papel de Alex de la Torre, compagina en la actualidad la promoción de sus dos últimas películas y la representación de la obra de teatro "Sonetos del amor oscuro", con estudios de danza, canto e inglés, según ha explicado en una entrevista.
En "
Fuga de Cerebros", una película española dirigida por
Fernando González Molina estrenada el pasado 24 de abril, trabaja, entre otros actores, junto a
Antonio Resines y Amaia Salamanca. El otro filme "Imago Mortis", dirigido por Estefano Besoni e interpretado por
Geraldine Chaplin, se estrenará el 24 de julio. Este cacereño afincado en Madrid ha indicado que prepara "a conciencia" sus papeles en la gran pantalla, como Chuli, el personaje ciego de "Fuga de Cerebros", para lo que trabajó con rehabilitadores de la ONCE y con los chicos invidentes de la Selección Española de Fútbol, de los que ha destacado su "absoluta valentía".
Para encarnar a Chuli, que ha definido como "un corazón con patas obsesionado con la igualdad de oportunidades y sentirse integrado", ha tenido que "vivenciar la experiencia de no ver". Así, ha precisado que los videntes aprenden "por imitación" y los invidentes "por lo que se les dice", por lo que adquieren una gestualidad "muy peculiar" y sonrisas "especiales". Amarilla ha reconocido haber viajado a Toledo con su novia asido de un bastón y parches en los ojos para "conocerlo con los sentidos, pero no con los ojos".
El rodaje de esta película ha sido el mejor que ha tenido nunca y en el que mejor se lo ha pasado, ya que ha dicho que al ser una comedia en la que los protagonistas son "una piña", finalmente "ha traspasado la pantalla" al hacerse amigos de verdad, algo que "no ocurre demasiadas veces, por desgracia, y es un placer". También se ha preparado en profundidad el personaje de Bruno Márquez en "Imago mortis", un thriller de suspense y terror.
Para este trabajo ha aprendido inglés, ya que está rodada en este idioma, y visitado un psiquiátrico, al desarrollarse la acción en una Escuela de Cine Internacional ubicada en un antiguo manicomio. Esta película, una coproducción de España, Irlanda e Italia, cuenta la historia de muertes ocurridas en extrañas circunstancias relacionadas con un instrumento, el tanatoscopio, que capta la última imagen antes de morir, pero también muestra el viaje interior de Márquez para enfrentarse a sus propios miedos y fantasmas.