30/08/2007
Como un médico con un microscopio, el director de cine taiwanés Ang Lee indaga en su último trabajo, "Se, Jie (Lust, Caution)", en los vericuetos más desconocidos del alma humana, como la relación nacida de la humillación, en especial de la sexual. Lee sigue así moviéndose en el territorio del "psicodrama", según él mismo declaró hoy en la rueda de prensa de presentación de su filme en la Mostra de Venecia, donde hace dos años ganó el León de Oro con "Brokeback Mountain", película con la que también ganó un Oscar.
A Lee, que no quiso entrar en absoluto en la cuestión política de Taiwán, algo que ha dado quebraderos de cabeza a los organizadores de la Mostra debido a la fuerte presencia china en el festival, no le asusta en cambio la censura estadounidense. Y ello porque el sexo explícito que aparece en varias escenas va a costarle una calificación de "no apta para público menor de 18 años", que supone en la práctica prohibir su emisión en cines comerciales a menos que las recorten a última hora. Pero esas escenas no están de sobra, pues son buena parte de la exploración del alma que Ang Lee emprende en la película, ambientada en el Hong Kong y la Shangai de la II Guerra Mundial y que, al atractivo sexual, añade el de la intriga de las películas de espionaje.
Lee ha confesado que "la sexualidad es un argumento para él" en la medida que forma parte del ser humano y sirve para intentar comprendernos, aunque el rodaje explícito del acto sexual ha sido "una experiencia nueva y un reto" en el que dice haberse sentido "a gusto". La trama se centra en la relación que establece Wang Chiah-Chih, interpretada por la actriz china Tang Wei y agente de la resistencia china, con Mr. Yee, representado por
Tony Leung Chiu Wai, colaboracionista de los japoneses y torturador. Ella se infiltra en la vida de él con la misión de facilitar su eliminación por la resistencia.
Con un comienzo lento y un metraje largo, 156 minutos, la película, en chino en su versión original, va ganando en tensión, tanto por la intriga como por el sexo, cuando los dos protagonistas empiezan una relación morbosa, en la que ella para conseguir su confianza se acuesta con él. La relación entre los dos, basada en el sexo y en la humillación, crece hasta el punto en que ella duda de si llevar a cabo la misión. Como ha dicho hoy uno de los personajes de "Sleuth", película de
Kenneth Branagh también presentada en la sección de concurso de la Mostra, "la humillación es el vínculo más potente entre dos seres humanos". En "Se, Jie (Lust, Caution)" la tensión entre la razón y los sentimientos conduce a un final potente -incluso de obra maestra, para algunos periodistas presentes en Venecia-, en el que los vericuetos del alma quedan mostrados, pero no explicados, como no puede ser de otra forma.
La película también constata el sinsentido y desperdicio que es el dolor, el propio y ajeno, el de las guerras, en general, y el de los conflictos personales, en particular; o en palabras de Miguel Hernández, "tanto penar para morirse uno".
Antonio Lafuente, Venecia (Italia)