30/10/2007
La estrella norteamericana protagoniza el western ´El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford´, que este miércoles se estrena en España
Brad Pitt vuelve al Oeste. Trece años después de protagonizar ´Leyendas de pasión´, la estrella norteamericana interpreta y produce ´El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford´, un western atípico que recuerda la vida del legendario forajido. Por este personaje Pitt se llevó la Copa Volpi al mejor actor en el último Festival de Venecia y el favor de la crítica.
A sus 43 años, Brad Pitt está en continuo movimiento. Consciente de que su vida y la de su familia -su pareja
Angelina Jolie y sus cuatro hijos, Maddox, Zahara, Pax y Shiloh, la única biológica- aparecen día sí y día también en el papel couché, confiesa que le gustaría vivir en España, país en el que junto a Francia e Italia hay "una verdadera calidad de vida". Aficionado a la arquitectura, dice ser sincero, generoso e inocente porque, a pesar de todo, cree que puede ayudar a cambiar el mundo, causa a la que está entregado junto a Angelina Jolie.
PREGUNTA: Su nueva película pone de manifiesto el problema de ser una celebridad.
RESPUESTA: Sé el camino que he hecho, lo que significa la fama y entiendo que es un ´toma y daca´. Viajo con mi familia por todo el mundo y a veces se nos escapa que hay fotógrafos que, literalmente, atacan a mis hijos con sus cámaras. En esos momentos no pongo buena cara, me entra el mal humor y justo esa es la imagen que acaba siendo portada en todas las revistas. Es una pena que no exista una ley que ponga límites a los reporteros gráficos. Me siento muy mal y me molesta no poder proteger a mis hijos de esas situaciones.
P: No es el primero que da vida a Jesse James ¿cómo se preparó?
R: No hice nada especial. Siempre hago lo mismo: estudiar el personaje, tratar de estrechar los lazos entre lo que fue y la idea que yo me he hecho de lo que tengo que representar. En las primeras semanas voy buscando y limando mis errores. En esta película tuve las ventajas del escenario -el salvaje Oeste americano-, el tiempo -el filme dura casi tres horas- y el carácter de la gente, que conocía bien porque crecí en Missouri. También me sentí cómodo con los caballos.
P: ¿Se identifica con la gente de Missouri?
R: Claro, una gran parte de mi familia sigue viviendo allí. Cuando voy a casa para que los abuelos vean a mis hijos lo pasamos muy bien. Es un lugar dulce, agradable.
P: ¿Se imaginó alguna vez viviendo bajo el microscopio de la prensa del corazón? De poder elegir ¿qué cambiaría?
R: Lo más divertido de todo es que no somos nosotros, lo que se ve no tiene nada que ver con nuestra vida diaria. Cuando decidí ser actor lo hice sin saber que significaba la fama, que, una vez que te atrapa, ya no te escapas. Me fascina el cine, adoro la interpretación y hay que adaptarse a lo que se vive alrededor de esta profesión, que puede aturdirte.
P: ¿En qué género incluiría este trabajo?
R: No es un western tal y como nosotros lo entendemos. El director,
Andrew Dominik, dice que es una película de gánsters. Es difícil situarla en una categoría porque no encaja en ninguna.
P: ¿Se lleva los personajes a casa?
R: No. He oído muchas historias de actores que no son capaces de dejar el personaje a un lado. Yo no tengo ese problema. Al contrario, me resulta más complicado meterme en el papel.
P: ¿Por qué cree que Jesse James dejó que le dispararan?
R: Los historiadores no se ponen de acuerdo en este aspecto. James regaló la pistola a su asesino, muere por un balazo que sale de su propia pistola. Lo más curioso es que James no llevaba su cinturón, objeto que nunca olvidaba, cuando fue asesinado. Hay dos teorías al respecto: una que los dos hermanos Ford le engañaron y perdió en el juego que mantenía con ellos, y otra que, de algún modo, provocó su asesinato convirtiéndolo en un suicidio. Su muerte sigue siendo una incógnita y no pretendo saber la verdad.
P: La pistola que utilizó en el rodaje tiene el número de serie de la pistola de Jesse James y el anillo lleva la misma inscripción.
R: Esas cosas no significan nada para la película, pero son importantes para el actor. Son detalles quizá insignificantes para el espectador, pero son un mundo para mí porque me ayudan a sentirme como el auténtico Jesse James. Puede que sea tonto, que tenga algo que ver con la superstición, pero para mí tienen sentido.
Vulnerable
P: Este año en Venecia una mujer burló la seguridad y le abrazó.
R: Hacía años que nadie había saltado sobre mí de esa manera. No pienso cambiar mi vida por esa paranoia, todos podemos sentirnos vulnerables en ciertas situaciones, pero no voy a alterar mi vida porque un par de personas no tenga la cabeza en su sitio.
P: Con la Copa Volpi en la mano ¿cree que esta vez tiene posibilidad de lograr el Oscar?
R: No sé medir la importancia de los premios. Confieso que me sorprendió ganar en Venecia, no lo esperaba. Poner en pie esta película ha sido un proceso largo y estoy feliz por todo lo que me está dando. En estos momentos disfruto de hablar de un filme del que estoy muy orgulloso. Recibí un Globo de Oro hace una década y no me he vuelto a preocupar por conseguir otro. Doy lo mejor de mí a todos los personajes, trato de hacer bien mi trabajo y me divierte ver lo nerviosos que están por mi todos mis amigos, incluidos los miembros de esta película.
P: ¿Le gustaría que sus hijos siguieran sus pasos?
R: Eso sería hablar del futuro. No les recomendaría esta profesión hasta que, al menos, tengan 18 años. Antes puede llegar a ser desastroso.
P: ¿Acepta las críticas que le hace Angelina Jolie?
R: Por supuesto y me apoyo mucho en lo que me dice. Valoro mucho su opinión, aunque a veces me enfada lo que me dice.
P: Como tiene cuatro hijos, podía implicarse en el terreno de la animación.
R: Eso sería confundir más a los niños, prefiero seguir haciendo lo que hago y que ellos disfruten de sus dibujos sin que yo aparezca en ellos.
Angélica Martínez