La actriz francesa
Carole Bouquet, una de las estrellas cinematográficas más valoradas de su país, a quien la Filmoteca catalana y el Instituto Francés dedican un ciclo, ha dicho en Barcelona que "
el placer" ha sido el hilo conductor de su carrera. Bouquet, que comenzó su carrera como actriz en 1977 con "
Ese oscuro objeto del deseo", de
Luis Buñuel, ha comentado que siempre ha intentado "hacer las películas que me dieran placer y que dieran placer al público".
Con esa filosofía y con 49 años, la actriz francesa se encuentra hoy "con más propuestas de trabajo y más interesantes que en los tiempos de la película de Buñuel, lo cual es un privilegio". Bouquet se siente "honrada" por el ciclo que le dedican en Barcelona, pero al mismo tiempo "extrañada y sorprendida" por recibir este homenaje a su edad. "Tampoco tengo tantas películas", proclama.
Entre los papeles que recibe, Bouquet remarca que son "personajes extremos", de esquizofrénica, de alcohólica, de mala, de desestructurada. "Representar la cólera o la ira es relativamente fácil", señala la actriz, para quien "las cosas más pequeñas, triviales y discretas son las más difíciles".
De su experiencia con Buñuel, por quien le preguntan siempre que viene a España, recuerda que tenía 18 años, y "rodar con ese gran creador artístico" cambió su vida: "me enseñó el oficio de manera práctica". También representó su primera confrontación con "el miedo, el pánico escénico, que sólo se supera por el deseo o, de lo contrario, saldríamos huyendo". Confiesa que, afortunadamente, ya no experimenta ese miedo escénico porque "ya no tengo miedo de no hacerlo bien" y afronta su trabajo con un cierto relativismo: "si no sale bien una escena o una función, pues ya mejorará la próxima vez".
Aunque algunos puedan considerarla un mito del cine europeo, Carole Bouquet prefiere no pensar en ello: "no soy, ni seré un mito, y mi trabajo consiste en contar historias y ayudar al director en su proyecto o su sueño". Su objetivo, añade, "no es hacer realidad las fantasías del espectador sobre quién es Carole Bouquet".
La actriz declara que no le parece mal que haya desaparecido el antiguo sistema de estrellas y mitos del cine porque "el cine no puede ser un espejo de una realidad que no existe". Le horroriza pensar que algún día la reconocieran por la calle e hiciera mucho tiempo que ya no trabajase, por esa razón prefiere ser reconocida pero estando en activo. Fiel al cine europeo en toda su carrera, la única razón por la que no ha trabajado en el cine norteamericano es la lengua, "esa materia sensible con la que trabajan los actores".
Cuando tenía 18 años se trasladó a Nueva York y allí recibió "muchas propuestas interesantes", pero finalmente desistió de hacer carrera en EEUU porque "o hacía las películas como extranjera o no tenía más remedio que quedarme a vivir allí y convertirme en una americana".
Finalmente, decidió volver a Francia para "aprender el oficio" y trabajar con su lengua y su cultura. "Cuando hablo de emociones, de objetos, automáticamente aparecen conceptualmente en mi cabeza, lo que no pasa con una lengua extranjera", apunta.
De su relación con el también actor francés
Gérard Depardieu, la actriz no quiere hablar porque forma parte del pasado, y sobre el acoso de la prensa rosa declara: "como nunca he negociado con mi vida privada, siempre he mantenido esta parcela fuera de los focos de la prensa del corazón". Las "intrusiones" de los ´paparazzi´ en su ámbito privado "son más violentas -asevera- para mis amigos, mi familia, mis hijos, que no para mí, que estoy relativamente acostumbrada".