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El cineasta español Manuel Gutiérrez-Aragón, miembro del jurado del Festival Internacional de Cine de Shangai (SIFF en inglés), dijo que "el cine va a contribuir al cambio de las costumbres en China" mucho más que la política. "Como vehículo de transformación de costumbres no hay nada superior al cine y a las novelas televisivas", sentenció el director español, también presidente de la Fundación Autor de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), y recordó que "a nosotros lo que nos ha transformado es eso". "Siempre he pensado que la apertura española durante la transición se debió en gran parte a un cambio de costumbres, más que a un cambio político. El cine hizo natural los besos, el adulterio, las huelgas", señaló, y dijo que para toda su generación "el erotismo y la política los aprendimos en el cine". Recordó cómo en España, a la muerte del dictador Francisco Franco (1975), mucha gente esperaba que la sociedad se volcara en busca del cine y los temas que habían estado prohibidos durante el franquismo. Sin embargo, "la sociedad española se lanzó a un ansia de placer y de gozo reprimido durante muchos años, y no fueron a ver una película sobre la batalla del Ebro, no fueron a ver las de Bardem, sino las de Almodóvar, películas sobre gente que se lo pasaba muy bien, sin tabúes", subrayó. "El cine cambia la sociedad mucho más que la ideología, va en favor de la libertad de pensamiento de una manera mucho más profunda que los cambios ideológicos, y esto los chinos, que tienen mucha experiencia política, lo saben, y por eso lo controlan mucho", indicó. Esto explica que China limite la importación de películas extranjeras a 20 cintas al año, ya que "las occidentales son muy atrevidas, en lo social, lo político y lo erótico", por lo que, hoy por hoy, "muchas películas que se hacen en España nunca se podrían poner en China, ni siquiera en el festival" de Shangai, de "clase A". Con todo, afirmó que "todas las películas transmiten una imagen del mundo, y las españolas ahora transmiten placer, felicidad y mucho colorido, que aquí gusta mucho", dijo. El público chino es, ante todo, "curioso", afirmó, y como al español ante el cine asiático, "les interesa el aspecto exótico". "De España seguramente lo que más se esperan son películas con fuerte color local, que tienen algo de pasión, un carácter arrebatado, y algo de flamenco", añadió, ya que al igual que en España, "mientras en el cine americano vemos lo universal, esto es lo distinto". En China "la idea apasionada del Mediterráneo y del amor libre les funciona mucho", agregó, y dijo que la España actual en ese sentido "es un país libérrimo". Recordó que la "táctica" del cine español para entrar en China es estar presente, como ahora con la Semana de Cine Español organizada por la oficina de la SGAE en Asia-Pacífico, que se celebra estos días en Shangai, de forma simultánea al SIFF, y a partir de ahí "esperar" a que se "abra la puerta". "Dentro de poco estaremos a la altura de los franceses, que nos llevan bastante ventaja", afirmó, y reveló que "la puerta está cerrada, pero está a punto de abrirse". No dio más detalles, pero subrayó que está "seguro" de que en China "se va a distribuir este año por lo menos una película española" en los cines. "Que haya una española entre las 20 que se importan, en un país tan lleno de simbolismos como este, estará lleno de significados", concluyó. Mientras en el 2007 se celebrará el "Año de España en China", las autoridades del SIFF se mostraron muy interesadas en que la película española " Volver", de Pedro Almodóvar, clausure el festival, para lo que el productor Agustín Almodóvar y la actriz Carmen Maura asistirán a su proyección en la ceremonia de cierre de este domingo. José Alvarez Díaz Shangai (China)
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