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El Festival de Cannes cerró su edición más iberoamericana en muchos años con sabor agridulce, después de que Pedro Almodóvar y Alejandro González Iñárritu confirmaran su condición de favoritos llevándose tres trofeos, pero no la Palma de Oro que se daba por segura.
Finalmente, fue Ken Loach con "The Wind that Shakes the Barley", pasada al principio del certamen abierto el pasado día 17 y de la cual ya pocos se acordaban, la que se llevó el codiciado trofeo. "No nos esperábamos este premio" por una "historia que deseábamos rodar desde hace diez años", aseguró Loach a la prensa tras recoger la Palma que brillaba a su lado. Quienes sí posiblemente lo esperaban eran el mexicano Iñárritu, cuyo trofeo como mejor director supone un buen estreno en la competición oficial de Cannes, y el español Almodóvar, para quien el premio al guión y el de interpretación femenina a las seis protagonistas de " Volver" le deja de nuevo con la miel de palma en la boca. La vez anterior, recordada con amargura por el cineasta manchego en este mismo festival ante un grupo de periodistas españoles, fue en 1999, cuando " Todo sobre mi madre" era favorita, pero la animadversión del presidente del jurado ( David Cronenberg) le obligó a conformarse con el premio al mejor director. Aún no se sabe qué ocurrió ahora con el jurado presidido por el chino Wong Kar-wai y con el que Almodóvar sí dijo identificarse, pero lo cierto es que el palmarés, sin llegar a indignar, decepcionó. La cinta de Loach con su enésimo alegato contra el imperialismo es una buena película, pero ningún crítico se atrevió a vaticinar que se acabaría imponiendo a "Babel", "Volver" y otras rivales. Menos sorprendente, aunque no por ello más justo, resultó el Gran Premio a "Flandres", de Bruno Dumont, director francés muy del gusto de los jueces de Cannes en los últimos años, y nadie objetó a la distinción del Jurado para "Red Road", de la prometedora debutante británica Andrea Arnold. También es convincente la decisión de otorgar a título colectivo los dos premios de interpretación, el femenino para "Volver" y el masculino para la francesa "Indigenes". Lola Dueñas, Carmen Maura, Yohana Cobo, Blanca Portillo y Chus Lampreave -que no acudió a la gala- acompañaron así en su dicha a Penélope Cruz, a la que los pronósticos daban por ganadora. Asimismo, Jamel Debbouze, Samy Nacéri, Roschdy Zem, Sami Bouajila y Bernard Blancan recogieron el premio otorgado a la película de Rachid Bouchareb sobre los norteafricanos que lucharon por Francia en la última guerra mundial, que desde el principio contó con simpatías. "Ser favorito en este festival es una maldición", se sinceró Almodóvar en la rueda de prensa posterior a la gala. "Si cualquiera de vosotros presenta una película y es favorito hasta el final, puede tener la seguridad de que no recibirá la Palma de Oro. Lo digo con una sonrisa", sentenció. Preguntado por la "tensión" que algunos periodistas dijeron haber visto en él, la atribuyó a que le avisaron de los premios en el mismo día y tuvo grandes apuros para viajar a Cannes. "Volver" es "como una obra colectiva y no se puede dar un premio de interpretación femenina a una sola actriz", explicó a la prensa Wong Kar-wai, secundado por los otros ocho miembros del jurado. Prácticamente todos ellos lamentaron que se quedaran fuera del palmarés unos cuantos filmes. El más citado fue el realizador italiano Paolo Sorrentino y su "L´amico di famiglia", en especial por su compatriota Monica Bellucci y la directora argentina Lucrecia Martel, que también ensalzó al luso Pedro Costa y su "Juventude em marcha". De su premio al mejor director, Iñárritu confió en que "animará a los directores de América Latina a hacer buenas películas" que puedan llegar a Cannes. Un deseo que no es inalcanzable, después del premio moral que ha supuesto para el cine iberoamericano el que, de veinte cineastas en concurso, cinco de ellos -Almodóvar, Iñárritu, Costa, el mexicano Guillermo del Toro con "El laberinto del fauno" y el uruguayo Adrián Caetano con "Crónica de una fuga"- provengan de esa zona y varios de ellos hayan sido favoritos. Se acabó el festival. Como dijo en la gala final el presentador Vincent Cassel, durante doce días "se han hecho negocios y se han visto películas, y todo ello en la Croisette".
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