29/07/2008
El cine francés es un cine de diálogos, de historias, de pausas, de reflexiones y de actores, y un claro ejemplo de esta tradición es "Dejad de quererme", la última película de Jean Becker, un drama sensible, bien contado y sólidamente interpretado.
Albert Dupontel interpreta con fuerza y a la vez sutilmente a Antoine,
un publicista con una vida perfecta que, sin razones aparentes, un día explota y comienza a comportarse de una manera extraña.
Una amante, abandono de su trabajo, insultos a los amigos y rudeza y antipatía con su mujer y sus dos hijos de corta edad.
Si el inicio parece apuntar a una historia más de crisis de los cuarenta, el director va dejando pistas e indicios claros de que hay algo más, quizás demasiados, lo que hace que la supuesta sorpresa final en la película no sea tanta como esperaban los productores.
El folleto de la película pide que no se desvele "el secreto del desenlace", pero no es ese giro lo que hace interesante a la historia, sino la forma en la que está contada e interpretada.
No hay elementos tan novedosos ni la historia en sí misma es original, pero Becker logra crear una atmósfera que supera el drama para adentrarse en la mente del protagonista y en las razones de su comportamiento, un planteamiento que permite entender su recorrido vital y que engancha al espectador.
Lo logra con la inestimable ayuda de Dupontel, que hace una interpretación llena de matices y de cambios, bien apoyado por Marie-Josée Croze como su mujer y
Pierre Vaneck como su padre.
Con una narración fluida y un cambio de paisajes (del urbano de París al rural de Irlanda) que ayuda al desarrollo de la historia, "Dejad de quererme" ("Deux jours a tuer", en su título original en francés) es una crítica contra la hipocresía a la vez que un ejemplo de amor mal entendido.
En un marco de economía de recursos y ninguna concesión al artificio tan de moda, Becker ha utilizado dos canciones para marcar el recorrido del protagonista: "J´ai oublié de vivre", de Jacques Revaux (que
Julio Iglesias popularizó en español como "Me olvidé de vivir") y, sobre todo, "Le temps qui reste" (El tiempo que queda) de
Serge Reggiani, que cierra el filme de forma impecable.
La película se estrenó el 30 de abril en Francia, llegará a las pantallas españolas el próximo viernes y, en fecha aún por determinar, al resto del mundo.