22/02/2007
Carlos Saura siempre está escuchando música. El director y guionista aragonés, a quien su inquietud artística le ha llevado a explorar otras vías como la fotografía y la escritura, estaba entusiasmado con Mariza y Misia cuando su hijo, el productor Antonio Saura, le propuso hacer una película sobre el fado, ese género musical tan bello como melancólico que tuvo en Amalia Rodrigues a su mejor embajadora. Un proyecto que acaba de terminar -aparcó ´Io Don Giovanni´, sobre la creación de la famosa ópera de Mozart- y con el que cierra la trilogía que inició con ´Flamenco´ y continuó con ´Tango´ sobre la formas de expresión musical urbana del siglo XIX.
PREGUNTA: Vuelve a combinar el cine, la música y el baile.
CARLOS SAURA: Soy un enamorado del fado, una música que en España es conocida, pero no demasiado por esa frontera que trazan los países y que hacen que las relaciones musicales sean difíciles. No digo que sea un experto, pero sí conozco muy bien el género porque lo he escuchado y he estudiado. Mi intención ha sido dar todas las visiones que tengo de esta música, la tristeza de la gente que se fue lejos de su tierra y transformaron esa nostalgia en una especie de llanto. Y no he olvidado las historias de romances, las conexiones con países como Brasil y antiguas colonias africanas de Portugal.
PREGUNTA: Cuentan que en los múltiples viajes que hizo a Lisboa se le vio escuchando fados en tabernas, salas de espectáculos, las calles del Barrio Alto y Alfama.
CARLOS SAURA: Es que la propuesta me pareció preciosa. El fado, como el tango y el flamenco, nació en el siglo XIX del pueblo, en las tabernas, tiene una fuerte raíz popular. Pero también hay mucha leyenda. Claro que hay fadistas muy comprometidos políticamente, pero hay otros muchos que no lo son.
PREGUNTA: Dice que se ha aprovechado de mucha gente, del gran fadista Carlos do Carmo, del productor Iván Dias, incluso de su empleada angoleña, Lurdes.
CARLOS SAURA: Cierto. El que ha sido como mi padre ha sido Iván porque me llevó a todas partes, me facilitó toda la información...Y mi asistenta me traducía las letras porque yo entiendo muy poco el portugués.
PREGUNTA: Lo suyo con los musicales parece una obsesión.
CARLOS SAURA: Disfruto mucho con ellos, son extraordinarios. Me gusta controlar las canciones y las coreografías. No me resulta nada complicado hacerlos. Es que, si la elección de los artistas es la acertada, todo va sobre ruedas.
PREGUNTA: En ´Fados´ tiene en nómina a Mariza,
Caetano Veloso, Miguel Poveda, Chcio Buarque, Camané, Lila Downs...
CARLOS SAURA: La lista es larga. La selección se hizo poco a poco, escuchando muchos temas y a expertos, pero, como la última palabra la tengo yo, pues he incluido lo que me gusta. Ha sido un rodaje amable en el que hemos abierto un ventana porque hay proyecciones de imágenes en movimiento con la dinámica del plato, trabajo que hizo el pasado verano el director de fotografía
Eduardo Serra, que grabó imágenes de Lisboa para la película. Y también nos hemos inventado una coreografía porque en el fado no hay baile.
PREGUNTA: En su momento se dijo que el cotizado Eduardo Serra -´La joven de la perla´- iba a ser el responsable de la imagen de la película, de la que se ha hecho cargo José Luis López Linares.
CARLOS SAURA: No pudo ser por un problema de fechas. En los musicales no hay improvisación, todo lo que se busca y se crea va dirigido a sacar lo mejor de la música protagonista. Una vez seleccionados los artistas, el trabajo del director es sacar el mayor partido posible de lo que tienes delante, es una labor más práctica porque los creadores son ellos. No es lo mismo cuando tienes un guión, unos actores y unos diálogos, aquí el placer está en los bailes y las canciones. Cuestión económica
PREGUNTA: Y ahora, de vuelta a ´Io Don Giovanni´.
CARLOS SAURA: Si sigo vivo... Tuvimos problemas de producción y, tras filmar durante tres semanas en la Ciudad de la Luz de Alicante -en este gran plató
Vittorio Storaro recreó Venecia- paramos para terminar ´Fados, que teníamos que hacer en una época concreta porque los artistas tienen las fechas muy cerradas. La previsión es acabar en Viena esta película, que es un híbrido porque es la historia de un personaje, del libretista de Mozart y discípulo de Casanova, el libertino Lorenzo Da Ponte.
PREGUNTA: ¿Cómo va lo de Brasil?
CARLOS SAURA: Está por definir, me tengo que poner a ello. Su título provisional es ´Amor de Dios´, nombre de una escuela que había en Madrid que me marcó mucho porque enseñaban todo tipo de bailes, hasta la danza del vientre, y había alumnos de todas las edades.
PREGUNTA: Acaba de cumplir 75 años y tiene una actividad inusual. No para de hacer filmes.
CARLOS SAURA: Soy un elegido, he tenido muchas suerte porque cada día es más complicado hacer una película por cuestiones económicas. No lo digo por mí, sino por lo que veo a mi alrededor. Yo creo que no he hecho tantas películas, pero cuando me dicen que son más de cuarenta, me sorprende lo mucho que he trabajado. El cine ha cambiado mucho y lo hará mucho más. Está viviendo una revolución, igual que le pasó a la fotografía.