16/06/2007
Que la venganza es un plato que se sirve en plato frío es algo que sabe muy bien la joven actriz Déborah Francois, que lleva hasta las últimas consecuencias esta máxima en su segunda película, ´La última nota´, donde encarna a una mosquita muerta implacable a la hora de saldar las cuentas con el pasado. La manipulación, tensión y perversión son los mimbres de esta historia de una venganza en la que la casi debutante Francois se enfrenta a un duelo interpretativo a la veterana Catherine Frot -´La cena de los idiotas´- bajo la dirección del músico y cineasta Denis Dercourt.
La película, que llegará a la cartelera española el próximo 22 de junio, narra la historia de una pianista que se ha convertido en víctima del miedo a fallar y a una ex niña prodigio a la que hace años la hoy prestigiosa concertista apartó de la música, la tercera protagonista de este ´thriller´ de suspense en el que Frot y Francois se miden cara a cara en la mayor parte del metraje.
"Espero que ahora me conozcan por un personaje que pierde el control, por una mujer superada por la tensión", ironiza Frot, una especialista de comedia encantada de haber tenido la oportunidad de mostrarse en la gran pantalla "frágil y necesitada", comenta a un reducido grupo de periodistas en un lujoso hotel de París, su ciudad. A sus 51 años, Frot está disfrutando de las luces de una profesión en la que siempre ha cultivado los tres medios, aunque últimamente es más requerida por el cine, donde no le han ofrecido muchos papeles protagonistas. "No importa, es complicado un gran rol porque cae sobre ti todo el peso de la película. Esto es una carrera de fondo, siempre he trabajado mucho, aunque tuve un momento de vacío cuando cumplí los 30. Antes de hacer películas me pasé quince años en el teatro, que para mí es una necesidad.
Es cierto que soñaba con el cine, y ahora que me llama quiero hacer todo porque tampoco descuido la televisión, que he mejorado mucho por las adaptaciones de los clásicos que están haciendo". Limitado y menospreciado Sin hacer distinciones entre dar la réplica a
Isabelle Huppert en ´Las hermanas enfadadas´ o a una veinteañera desconocida como Francois "porque sólo somos herramientas en manos de los directores", la actriz dice que en Francia las buenas comedias son "limitadas" y que a los profesionales que sólo tocan este género les menosprecian. "Adoro las comedias inteligentes y elegantes, pero lo importante es no caer en la rutina y cambiar para sorprender al público y también a uno mismo", explica.
Eterna nominada a los Premios César, galardón que se llevó en la categoría de actriz secundario por ´Como en las mejores familias´, Frot se sienta en la butaca del espectador cuando lee un guión. "Si el ritmo, las sensaciones y emociones que me producen me llenan, acepto", asegura. Y eso es lo que le pasó con ´La última nota´, historia en la que se dejó llevar por el misterio de su personaje y su melancólico estado de ánimo "que se corresponde con la música que se escucha. Pero no sufro con los personajes, con los que mantengo la distancia obligatoria".
Con ganas de implicarse en todo lo que hace, algo que le quedó de los diez años que tuvo compañía de teatro propia, época en la que acumuló éxitos "y, de un día para otro, lo dejé para iniciar el camino en solitario", Frot no se acomoda a su actual situación. "Estamos en una época de transición, y no sólo en el campo audiovisual. Además, las olas van y vienen, ahora la industria apuesta por los profesionales maduras y mañana se decanta por los jóvenes", añade.
La nueva Deneuve Déborah Francois convence y no sólo pasando las páginas de una concertista. Con veinte años recién cumplidos, esta belga da un paso de gigante en su carrera tras su debut en ´El niño´, de los hermanos Dardenne, sus compatriotas. Orgullosa de su corta pero intensa trayectoria, esta rubia de piel nívea a quien los franceses han bautizado como ´la nueva Catherine Deneuve´, muestra la mejor de sus sonrisas "por todo lo bueno que me está pasando. No esperaba que mi pasión fuera mi trabajo.
Y lo de Deneuve...`Menudo cumplido! Son palabras mayores y más en este país", declara. Con las maletas hechas para rodar en Estados Unidos, "donde el físico es lo más importante", se mete con facilidad en un personaje ambiguo, con dos caras. "Me costó más construir la parte más dulce de mi personaje que el áspero y vengativo. Observar es lo que más me ayuda a actuar porque no he tenido mucha formación. Vi otras películas y, sobre todo, hablé con el director para ver cómo percibía él este personaje tan fuerte", indica.
A Fancois no le va el cine fácil y piensa que el poder transmitir "emociones fuertes" le da más credibilidad ante los directores. Lo que no quita que tenga ganas de participar en películas más ligeras.