19/06/2006
El productor de cine francés Guilles Legrand debuta en la dirección con "Malabar Princess", una fábula sobre la muerte dirigida a toda la familia, que se estrena esta semana en España y que fue uno de las últimos trabajos del fallecido protagonista de "La cena de los idiotas", Jacques Villeret.
"Malabar Princess" es el nombre de un avión que se estrelló en los Alpes franceses en 1950 y cuyos restos, materiales y humanos, fueron apareciendo en un glaciar durante los años siguientes. El debutante Guilles Legrand, impresionado por esta historia que le relató un guía hace quince años, vio en ella el salto definitivo a la dirección de cine ya que si él como adulto se había "dejado llevar por tanta fantasía, quería explorar cómo afectaría la misma anécdota a un niño", explicó el director en la presentación de la película en Madrid.
Efectivamente, el protagonista de "Malabar Princess" es
Tom, un chico de ocho años que ha perdido a su madre pero que es confundido por un mundo adulto que no le explica claramente lo sucedido. Por ello, pondrá todo su empeño en encontrarla en medio de las montañas, en los restos del avión estrellado, pensando que todavía vive. Para encontrar al joven actor protagonista, Legrand entrevistó a 400 niños de entre los que, finalmente, fue
Jules Bigarnet el elegido, y al contrario de lo que se cuenta en la película "se le explicaba cada día la situación para ir captando su emoción", pero nunca se le hizo meterse en el dolor de su personaje.
A la hora de elaborar el guión, el cineasta decidió "inventar la historia principal, pero insertándola dentro de un hecho verdadero", explicó, y se posicionó a favor de "la naturalidad a la hora de explicar la muerte" ya que, de lo contrario, se puede "traumatizar a los niños durante mucho tiempo". Legrand habló desde la experiencia personal, puesto que sus hijos quedaron huérfanos, y también fue un pasado similar el que involucró en el proceso a Jacques Villeret, que aceptó este papel en una película pequeña "inmediatamente" a pesar de que ya era una celebridad en el cine francés gracias a "La cena de los idiotas".
El actor "descubrió a los 35 años que su padre no era el que él consideraba su padre, sino que era un hombre argelino", explicó el director, y agregó que "después sufrió una depresión y alcoholismo durante 25 años". Fallecido en enero del pasado año, Villeret había rodado esta película hace ya tres años y, a pesar del gran éxito de la cinta en Francia, donde ha sido vista por 1.600.000 espectadores y ha vendido más de 300.000 DVDs, no ha llegado hasta ahora a las pantallas españolas. A pesar de que el director reconoció que la película es, en cierto modo, "toda una terapia", Legrand se cuidó de "encontrar un equilibrio, no caer excesivamente en lo emocional, pero tampoco en lo cómico", comentó.