27/08/2007
La veterana intérprete había sido recuperada para la televisión por las series ´Aquí no hay quien viva´ y ´La que se avecina´.
La actriz Emma Penella, rostro y voz inconfundibles del cine, el teatro y, ahora, la televisión, murió este lunes en Madrid. Se la llevó una septicemia, inducida por la diabetes que arrastraba desde hacía años. Tenía 76 años cargados de interpretación a las espaldas y, además, una biografía familiar dedicada al celuloide y a la escena. Era hermana de las también actrices Terele Pávez y Elisa Montes, y viuda del productor Emiliano Piedra, padre de sus tres hijas.
Después de una densa filmografía e historial teatral, y años de semirretiro voluntario, Emma Penella se había reenganchado con ganas al espectáculo televisivo. Las series ´Aquí no hay quien viva´ y ´La que se avecina´ la habían dado a conocer al público más joven como la vecina rácana e incordio que nadie querría tener.
Su vozarrón rasposo enmudeció a primeras horas de la madrugada del lunes en la Clínica de la Luz, de Madrid, la ciudad que la vio nacer el 2 de marzo de 1931. Había ingresado semanas atrás para una intervención en la columna vertebral que le daba problemas desde hacía meses. Y padecía de antiguo una diabetes controlada mal que bien, origen de la septicemia y las insuficiencias renal y cardiaca que finalmente acabaron con su vida. "Llevaba un año mal, pero sólo lo sabíamos nosotras", resumía su hija Emma en nombre de sus hermanas Emiliana y Lola.
La actriz será enterrada este martes en el cementerio de La Almudena, en la capital. La casualidad ha querido que su funeral se celebre el mismo día en que murió Emiliano Piedra, hace 16 años. Familiares y amigos desfilaron durante todo este lunes por el domicilio familiar para velar sus restos. Sus más recientes compañeras de serie televisiva, las actrices Mariví Bilbao y Gema Cuervo, se declararon desoladas y destacaron la "humanidad" y la generosidad vital y profesional de Emma Penella.
Su carrera, jalonada por títulos memorables como ´El verdugo´ (1963), de Luis G. Berlanga, ´Fortunata y Jacinta´ (1963,
Angelino Fons) o ´La Regenta´ (1974, Gonzalo Suárez), entre otros, habla por sí sola. Recuperada para la pequeña pantalla, "ella fue muy feliz estos años de rodaje" de ´Aquí no hay...´ y ´La que se avecina´, subrayó Bilbao.
De Fortunata a Doña Concha Nacida en Madrid, Manuela Ruiz Penella, su nombre real, sucumbió pronto al veneno de la interpretación. Aparcó sus estudios de enfermería y antes de cumplir veinte años ya había paseado su estampa rotunda y guapetona en ´La duquesa de Benamejí (1949), de Luis Lucía o ´Truhanes de honor´, de García Maroto, en 1952. Ese mismo año se estrenó como protagonista en ´Los ojos dejan huella´, de José Luis Saenz de Heredia. Trabajó para los más grandes,
Juan Antonio Bardem, en ´Cómicos´ (1954),
Carlos Saura - ´El amor brujo´ (1985)-, y se grabó en la memoria de los cinéfilos con su desgarro como Fortunata, en la piel de la desdichada Ana Ozores dibujada por la pluma de Clarín, o pasados los años como ´La estanquera de Vallecas´ (1986) de Eloy de la Iglesia.
Mucho antes de su matrimonio con Emiliano Piedra en 1967, Emma Penella ya se había forjado una sólida reputación dramática. Sobre las tablas del teatro María Guerrero representó ´La heredera´, ´El desdén con el desdén o ´´Buenas noches´, entre otras. Participó además en obras como ´Micaela´, bajo dirección de
Adolfo Marsillach, ´La pechuga de la sardina, ´Los baños de Argel´, de Francisco Nieva.
Tras la muerte de su marido, en 1991, Penella hizo un largo mutis. Lo rompió la concesión, en 1997, de la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, uno más en su larga colección de premios. A finales de los noventa, la vocación se impuso al duelo y volvió con renovados bríos. Hizo ´¿Le gusta Schubert?´ en teatro y se sumó al elenco de la película ´Pídele cuentas al rey´, la épica minera de andar por casa del debutante José Antonio Quirós, en 1999. Una nueva colaboración con Eloy de la Iglesia en ´Los novios búlgaros´ (2003) y, sobre todo, el desembarco en ´Aquí no hay quien viva´, la devolvieron a la actualidad. En la exitosa serie de Antena 3 era Doña Concha, la tercera del trío de ancianas chismosas junto con las hermanas Marisa (Mariví Bilbao) y Vicenta (Gema Cuervo). "Mis hijas me dicen que es mi mejor interpretación, porque soy la persona menos cotilla del mundo", decía.
Los duros rodajes televisivos se convirtieron en un buen conjuro contra sus achaques. Prestó su voz cazallera al doblaje de la película ´Los increíbles´ (
Pixar, 2005) y a otra animación, española ésta, ´El sueño de una noche de verano´ (2005), junto a varios compañeros de ´Aquí no hay...´. La serie se travistió para el paso a Tele 5 en ´La que se avecina´ y ella se sumó encantada. Era Doña Charo de la Vega, pensionista y pejiguera vocacional.