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"Nunca pensé que un festival que cierra dos semanas antes del de Cannes pudiera llegar a este nivel", dijo orgulloso de su criatura Peter Scarlet, director ejecutivo del Festival de Cine de Tribeca, al presentar la quinta edición. Hace cinco años el festival que fundaran el actor Robert De Niro y la productora Jane Rosenthal, con la ayuda de Martin Scorsese, vivía de sus contactos personales para formar el cartel. Hoy exhibe la astronómica cantidad de 274 producciones, de las que 174 son largometrajes de 40 países, y de ellos 90 son estrenos mundiales. En comparación, el prestigioso Festival de Sundance que crease Robert Redford exhibió este año 120 largos, con 84 estrenos. "Corremos el riesgo de padecer elefantitis", bromeó Scarlet, "y de que la gente necesite atención médica después de llevarse el catálogo a casa, pero creo que aún nos falta mucho para eso". Lo dice alguien cuya vista ha tenido que padecer la visualización de las 4.100 películas que se presentaron a concurso este año, lo que justifica sus gafas de pasta negra. El que dirigiese el Festival de Cine de San Francisco tiene claro que no quiere hacer un festival a lo "Sundance", donde la industria del cine se encierra dos semanas en un complejo de esquí para empaparse de lo último y hacer sus compras y contactos de la temporada. Tribeca nació para devolver la vida un barrio de glamurosos loft que parecía abocado al abandono tras la desaparición del World Trade Center. De ahí que busque conectar con el público general y ser una atracción más para los visitantes que tras los atentado de 2001 cancelaron sus viajes a la Gran Manzana. Estrenos taquilleros Scarlet intenta caminar por la delgada línea roja que separa el cine de arte del comercial. Los organizadores lograron colgar algunos estrenos taquilleros como el "Episodio II de la Guerra de las Galaxias: El ataque de los clones" y "About a boy", de Hugh Grant y Sandra Bullock. En esta edición cuentan con la polémica " United 93", que recrea el vuelo que los terroristas intentaron estrellar contra el Capitolio, " Misión Imposible III", con el espectáculo de Tom Cruise, que atravesará Manhattan por tierra mar y aire, y "Poseidón", la superproducción de Warner Brothers que recrea el naufragio de un crucero de lujo. Las producciones de Hollywood son las que atraen a las celebridades a las alfombras roja de Tribeca, que este año ha tenido que expandir las proyecciones a todo Manhattan por falta de salas, y sobre todo a la fiesta de Vanity Fair, que se recrea el glamour de los Oscar. Pero además de las 50.000 bolsas de palomitas gratis que repartirá American Express, de los festivales en la calle para toda la familia y de los sesudos debates cinemátográficos en decenas de paneles, lo que el cine independiente busca es un escaparate en el que mostrar sus producciones a los magnates de la industria. Fue en Tribeca donde el fundador de Miramax Harvey Weinstein fichó el año pasado "Transamérica", que valiese a Felicity Hufman (Amas de casa desesperadas) un Globo de Oro y una nominación al Oscar. Entre los ´indies´ de este año los críticos ven potencial en "The TV Set", con Sigourney Weaver, y "Driving Lessons", interpretada por Rupert Grint, el amigo de Harry Potter. Pero entre cientos de películas harían falta muchas miles de horas de cine y una bola de cristal para poder predecir cuál dará el golpe. Cada publicación respetable en el sector se ha hecho su lista corta, que en el caso de "Village Voice" asciende a 40 títulos. La única pista en la competición la dan las películas que ya han pasado por los festivales europeos, ya que el requisito es que no se haya estrenado en EEUU. Eso es lo que permite reconocer títulos como el documental turco "The Play", que triunfase en el festival de Trieste, Nüremberg, Creteil y Navarra, y otras como " Viva Zapatero" o la nueva entrega de la saga brasileña "House of Sand".
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