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Manuel Gutiérrez Aragón vuelve a las carteleras con " Una rosa de Francia", una película ambientada en la Cuba de los años 50 que el propio director cántabro definió como "un cuento atemporal sobre un pirata moderno, un hombre malvado y al mismo tiempo seductor", que encarna el cubano Jorge Perugorría. "La película ya nació con Jorge dentro", dijo en rueda de prensa Gutiérrez Aragón, que también escribió el guión junto a Senel Paz y que hoy asiste al preestreno de la cinta organizado por el Festival de Cine Español de Málaga. A juicio del realizador, los mejores papeles "son aquellos en los que sabes quién va a interpretar lo que escribes, porque imaginas sus reacciones o su forma de decirlo", y por eso había creado antes varios personajes para Fernando Fernán Gómez o para Angela Molina. Para Perugorría concibió "un personaje que en el cine ha funcionado muy bien, los malvados seductores, como los que hacía James Cagney, que estaban llenos de atractivo y nos encandilaban". Sobre su trabajo con Senel Paz, apuntó que se entiende "muy bien" con él y que "da mucha verdad a los personajes", y añadió que "no es un guionista técnico, sino de aluvión, que acumula escenas y personajes". Gutiérrez Aragón achaca las influencias de películas clásicas estadounidenses que se puedan observar "al ambiente de los años 50", y rechazó que hayan sido intencionadas, puesto que "detesta" los "guiños cinéfilos", que le parecen "la decadencia del cine". Respecto al trabajo de ambientación del rodaje en esa época, señaló que Cuba "es un país colgado en el tiempo, y una película que se rodara con el ambiente de ahora tendría la misma ambientación que ésta, porque los edificios, los coches, los tocadiscos o las radios son de los años 50". El director se enfrenta al estreno "siempre con miedo", porque "el público no siempre tiene razón, pero es el que manda y tiene la decisión última", de modo que todo realizador "vale lo que valió su última película, y no sirve nada de lo anterior, es así de injusto". Por su parte, Perugorría calificó como "un privilegio" hacer este papel escrito especialmente para él, como "un traje que sólo tenía que ponerme". El actor cubano recordó que ya había interpretado "varios personajes en esta línea picaresca, y algunos malos, pero ninguno tenía tantos matices ni me daba tantas posibilidades como éste, que es un resumen de todo ese tipo de personajes, con muchos registros, algo que los actores disfrutamos mucho", agregó. Para la joven cubana Ana de Armas, ésta era "una experiencia nueva", porque como estudiante de interpretación en su país había trabajado en pequeñas obras de teatro, pero ahora se ponía "por primera vez delante de la cámara", y además "impresionada" por estar acompañada de Perugorría. En los mismos términos se pronunció Alex González, responsabilizado por trabajar con Gutiérrez Aragón, que está "entre las figuras más importantes del cine español", y con Perugorría, que "me lo puso fácil", aseguró.
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