|
|
Marianne Faithfull
|
|
|
Jennifer Hudson
|
El poder de fascinación de una cámara de cine y la notoriedad que otorga el Séptimo Arte han propiciado que, desde que el cine es cine, los actores hayan sido víctimas de un intrusismo laboral cuyas últimas incursiones, esta vez con éxito, han sido las de las cantantes Marianne Faithfull y Jennifer Hudson.
Los recientes rumores sobre la participación del futbolista David Beckham en una película sobre la Primera Guerra Mundial del ucraniano Vadim Perelman -que parece que el astro galáctico ha desmentido- han vuelto a traer a la memoria una larga lista de rostros populares, como los de Julio Iglesias, Mick Jagger, Madonna, Björk, Al Gore, Michael Jordan, Marianne Faithfull o Pelé, que han sucumbido a la magia del celuloide. Ya a finales de los años veinte, Hollywood buscó algo más que un actor para ajustarse las increíbles cualidades físicas de Tarzán y así el nadador Johnny Weismuller sumó a sus 67 récords mundiales, 12 películas como "rey de los monos". En España, el caso más popular es el del púgil Poli Díaz, campeón de Europa de pesos ligeros y estrella del porno en "El potro se desboca". Pero, por la intersección que provoca el género musical y el videoclip, la música es la que tiene más vasos comunicantes con el cine. Este año, Marianne Faithfull arrancaba la ovación en el Festival de Cine de Berlín por su interpretación en "Irina Palm" y Jennifer Hudson, concursante del OT estadounidense, se hacía con el Oscar a la mejor actriz secundaria por " Dreamgirls". En " Chicago", Catherine Zeta Jones y Renée Zellweger demostraron que, además de actuar, podían ser eficientes cantantes, mientras que la "hiphopera" Queen Latifah recibía sus mejores críticas como actriz. Frank Sinatra o Barbra Streisand, en Estados Unidos, o Ana Belén y Sara Montiel, en España, son ejemplos de cómo consolidar carreras en ambas facetas, mientras que Cher y Liza Minelli, a pesar de unir a sus Grammy un Oscar a la mejor actriz -por " Hechizo de Luna" y por " Cabaret" respectivamente-, no se mantuvieron en la primera línea de Hollywood. El cine reclamó a Tom Waits para el " Drácula" de Coppola y también se convirtió en actor fetiche de Jim Jarmusch; Björk triunfó en Cannes con " Bailar en la oscuridad", de Lars Von Trier, y Norah Jones debutará de la mano de Wong Kar Wai en "My blueberry nights". Menos reconocimiento han tenido Whitney Houston -aunque reventó taquillas con " El guardaespaldas"-, Mariah Carey, Britney Spears y Madonna, que, pese a su Globo de Oro por " Evita", no levanta cabeza como actriz. Los Beatles, Elvis, Prince, David Bowie, Mick Jagger, Bob Dylan o Michael Jackson tampoco desoyeron la llamada de las cámaras, al igual que los bailarines Rudolf Nureyev, que fue Rodolfo " Valentino" para Ken Russell, y Mijail Barishnikov, que optó al Oscar por " Paso decisivo". En España, Antonio Gades y Antonio el Bailarín también pasaron por un set de rodaje, y para folclóricas como Lola Flores, Rocío Jurado o Isabel Pantoja, se diseñaron en la gran pantalla auténticos vehículos para su lucimiento, algo parecido a lo que sucedió con figuras masculinas como Raphael, Luis Mariano, Serrat o Julio Iglesias. Miguel Bosé, sin embargo, se decantó por cine alejado de lo musical en " La Reina Margot", de Patrice Chéreau, y " Tacones lejanos", de Almodóvar. Tampoco se privaron de actuar puntualmente el dramaturgo ganador del Nobel, Harold Pinter ni el escritor William S. Burroughs, que coincidió en " Drugstore Cowboy", de Gus Van Sant, con otro " intruso", el pintor Andy Warhol. Pese a la presencia de Al Gore en los últimos Oscar con el documental " Una verdad incómoda" y el histórico guión que Francisco Franco escribió para " Raza", en 1942, es en la política donde los actores se toman la revancha: Glenda Jackson, fue diputada por el Partido Laborista británico en 1992; Melina Mercouri Ministra de Cultura de su país entre 1981 y 1985; y Arnold Schwarzenegger pasó de " Terminator" a actual Gobernador de California. El que más alto llegó fue, sin embargo, Ronald Reagan, que aunque se cayó del reparto de " Casablanca" en los años cuarenta, se resarció viviendo en La Casa Blanca durante dos legislaturas como Presidente de Estados Unidos. Finalmente, en el último escalón -aunque se rumoreó que Lady Di protagonizaría la secuela de "El guardaespaldas"- reina en solitario Grace Kelly, que cambió una fugaz pero estelar carrera en Hollywood por el título de Princesa de Mónaco.
|