03/05/2006
Mika Kaurismaki viaja por el mundo con la cámara al hombro porque lo que más le gusta es "observar. Hago películas para entender la vida, para saber un poco más qué somos y hacia donde vamos. Soy un cineasta don una dimensión antropológica porque lo que busco filmando son respuestas", explica el realizador, guionista y productor finlandés en uno de los numerosos encuentros que mantuvo con los medios españoles para promocionar ´Brasileirinho´.
Recién llegado del Festival de Tarifa, certamen en el que presentó su anterior trabajo documental, ´Moro no Brasil´, dedicado a la samba, el hermano del también cineastas
Aki Kaurismaki vive desde hace más de dieciocho años en Río de Janeiro, ciudad en la que hace 130 años nació el choro, el primer género de música brasileña urbana. También conocida como el jazz brasileño, el choro es la mezcla de diferentes influencias musicales -melodías europeas que se fundieron con acordes propios de la comunidad negra, a la que luego se le añadieron elementos de la samba y de la bossa nova-. "Las primera vez que oí el choro fue en Finlandia, de chico, pero sólo supe de su importancia cuando me vine a vivir a Brasil. He querido mostrar cómo se vive y se interpreta hoy en su país de origen este ritmo en el país carioca que es la madre de la samba y la abuela de la bossa nova", dice.
En la línea de ´El milagro de candeal´, de Trueba, documental que no ha visto, y de ´Buena Vista Club´, del alemán
Wim Wenders, trabajo que tacha de ´nostálgico´, Kaurismaki bucea en esta melodía caracterizada por frases sentimentales y modulaciones inesperadas cuyo nombre significa, literalmente, llanto. "No sé si el choro es un estilo musical o una forma de tocar y vivir.
Es una combinación de tantos géneros y melodías... Además, varia mucho dependiendo de si toca sólo un músico, un dúo o una gran banda. No fue algo calculado, pero me alegro de que mi filme se lancé en pleno apogeo del choro y que ayuda a su divulgación, tanto dentro como fuera de Brasil. Para muchos brasileños, este género que es la propia identidad de su música, ha sido un descubrimiento", apostilla el autor de ´Brasileirinho´. Con un pie en Brasil y otro en Finlandia, el realizador de ´Colgados en Los Angeles´, ve normal que un finlandés haga una película sobre el alma de la música brasileña.
"Desde fuera se ven más claras las cosas, se valora todo más. No he hecho una película sobre la historia del choro, sino del momento que vive este género musical ahora. Conozco a muchos de los artistas que salen en el documental, género que me da mucha libertad porque me permite acercarme más a la realidad", apunta. Fondo documental Sin aparcar la ficción, apartado en el que entra ´Honey Baby´, largometraje que llegará a nuestro país el próximo junio, Kaurismaki muestra su satisfacción por el buen momento que vive el documental "en los cines, un fenómeno nuevo y saludable.
Pienso que la gente está un poco harta de la ficción, de ver siempre a los mismos actores y planteamientos comerciales, y esto también vale para las películas de arte y ensayo. Por eso, incluso cuando hago ficción, todos mis trabajos tienen un fondo documental", declara. Difícil de encasillar, Mika Kaurismaki explica que, aunque podía haber establecido "mi sello, no he encontrado y tampoco he buscado mi propio estilo y formato. . Muchos grandes directores, entre ellos mi hermano y Almodóvar, hacen siempre la misma película. Yo hago los filmes a mi manera, cometiendo errores, pero sin cortapisas ni condiciones. No me resulta complicado hacer películas, otra cosa es que éstas viajen y se vean", relata.
Junto a su hermano Aki, Mika Kaurismaki abrió las fronteras del cine finlandés. "Fue una época fantástica. El cine es un mundo muy duro y comenzar los dos a la vez nos vimos muy bien a ambos, pero la vida sigue y, por el momento, no tenemos ningún proyecto en concreto que nos vuelva a unir", señala este director que dio calabazas a Hollywood. "Nunca me he arrepentido. No se puede negar la importancia que tiene para el cine esa ciudad dorada, pero nunca ha sido mi opción. Me resultaría difícil ejercer de director contratado. No me veo metido en un sistema que te da dinero pero no el control de lo que haces. Quiero seguir plasmando lo que observo de la vida, no soy de esos artistas que viven a espaldas de la realidad", añade.