28/09/2006
A Oliver Stone le fascina la luz de San Sebastián, ciudad que visitó hace veinte años para inaugurar el Velódromo de Anoeta con su controvertida película ´Salvador´. Ahora, el polémico cineasta regresa al mismo escenario para celebrar las dos décadas de "la mayor sala del cine del mundo" con una revisión sobre el horror del 11-S.
´World Trade Center´ es la historia real de supervivencia y rescate de dos policías de Nueva York atrapados bajo los escombros de las Torres Gemelas. La película es el homenaje personal de Stone a las familias que perdieron a sus seres queridos en la tragedia.
Nicolas Cage,
Michael Peña y
Maria Bello son algunos de los nombres de la última producción de Stone, que antes de la proyección de la película mantendrá un encuentro con un grupo de bomberos de Donostia.
Acostumbrado a la controversia, "porque si no, no serían filmes de Oliver Stone", el veterano cineasta recuerda que aquel 11 de septiembre dormía en Los Ángeles cuando su mujer le despertó y le dijo que encendiera la televisión. "Me quedé como todo el mundo, aterrorizado. Fue peor el domingo siguiente al atentado porque el domingo es el día para la familia y lo pasé pensando en la gente que había perdido a sus seres queridos. Tengo sesenta años y he visto en televisión el asesinato de Kennedy, Vietnam, lo de Oklahoma.
Pero el 11-S ha sido el evento que más veces han puesto en televisión. No hacían más repetir y repetir las terribles imágenes", asegura. Stone llega a su cita con los periodistas enfundado en un traje negro y polo celeste a juego con los calcetines.
Reconoce que, un lustro después, su percepción del acontecimiento ha cambiado "porque el mundo lo ha hecho". "En estos momentos la gente está cegada por la ira y por la venganza. Lo ocurrido después del 11-S ha sido peor que el propio suceso porque hoy hay más muertos, más miedo, más guerras, más crueldad...", apostilla el realizador de ´Nacido el cuatro de julio´ y ´Platoon´.
Intolerancia
"No me considero un nacionalista". El cineasta rechaza así el sambenito de ´patriotero´ que le han colgado al filme. Pero le satisface "que a esa gente (las familias de las víctimas) le guste porque significa que le ha llegado al corazón". Desde el retrato de las dos familias que centran el argumento "se puede llegar al corazón de todo el mundo", argumenta este veterano profesional.
En la película uno de los personajes episódicos es un marine que reclama venganza por los atentados del 11-S. "Es un militar, muy recto, cuya reacción es la misma que hubieran tenido los militares de cualquier parte del mundo. Pero hay otras opiniones en la película, también hay palabras de bondad.
Este personaje ha generado una reacción desproporcionada, aunque es cierto que el pueblo de Estados Unidos quería venganza. Es irónico porque este marine acabó en Iraq", desvela.
Curtido en mil batallas con la crítica, Stone tiene ya la piel muy dura. "No sería una película de Oliver Stone si no tuviera críticas muy negativas, incluso han dicho que es un filme inútil.
Yo he querido recordar los sentimientos tan primarios y humanos que hubo aquel día. No tenía intención de hacer una película sobre el 11-S, pero leí el guión y la emoción me llegó al estómago y al corazón", subraya sin perder el buen humor. Stone cree que lo de ´hombre terrible´ del cine obedece a que su obra "es poderosa y eso siempre va a ofender. ´Salvador´ tuvo mucha polémica en Estados Unidos, ´Platoon´ ha sido la menos controvertida. Pero desde ´JFK´ el volumen de ruido que hacen mis películas ha ido subiendo". Tranquilo y sin problemas para financiar sus películas, el cineasta evoca a Cervantes.
El manco de Lepanto escribió parte de ´El Quijote´ en la cárcel y, quizá, aventura Stone, "la mejor situación para crear sea el sufrimiento".
Tras décadas de carrera, se declara afortunado por poder hacer los trabajos que quiere y como quiere, dentro o fuera del sistema de estudios, y sólo le inquietan "las mentes cerradas y la intolerancia". Su combustible son "la energía y la pasión". "Es lo que te permite aguantar los dos años que tardas en hacer cada proyecto. Mi fórmula -apostilla- es apartar todo lo negativo y concentrarme en el objetivo".