08/09/2006
La ópera prima de la directora peruana, Claudia Llosa, "Madeinusa" (2005), provocó una polémica en su presentación a la prensa hoy en Lima, por la supuesta imagen negativa que proyecta sobre los pueblos y las costumbres de los Andes.
La ópera prima de la directora peruana, Claudia Llosa, "Madeinusa" (2005), provocó una polémica en su presentación a la prensa hoy en Lima, por la supuesta imagen negativa que proyecta sobre los pueblos y las costumbres de los Andes.
La coproducción peruano-española, ganadora de una quincena de premios en festivales internacionales, relata la historia de una adolescente en un alejado pueblo andino que sueña con escapar a la capital. La cinta expone el fervor religioso, las supersticiones, las conservadoras costumbres de un pueblo ajeno a las urbes, así como el incesto, la estafa, el chantaje, el asesinato, y la mentira, como medios para lograr un fin. Algunos de estos aspectos fueron cuestionados hoy por un sector de la prensa especializada, a lo que Llosa respondió, en un encuentro posterior con los periodistas, que su objetivo no fue buscar "una mirada paternalista" ni "conservadora", sino mostrar la cultura andina "con sus luces y sombras".
Para la cineasta y guionista, el largometraje "no tiene una mirada antropológica ni documentalista", sino que "roza una serie de problemáticas que vivimos". Entre otras escenas, Llosa recrea la celebración de la Semana Santa en un pueblo ficticio, en la que participa una mujer virgen que sale en procesión en medio de una novedosa parafernalia. "Es una constelación de elementos (...), una acumulación de sensaciones" festivas, pero "Madeinusa" no refleja una celebración en particular, aclaró la cineasta residente en Barcelona.
Llosa convocó a los pobladores de las localidades de Canrey Chico, Olleros y Huaripampa, del departamento andino de Ancash, para dar vida a su historia y eligió caras nuevas para los papeles protagonistas. La joven de "Madeinusa" es, Magaly Solier, natural del andino departamento de Ayacucho, el forastero llamado Salvador, es el actor peruano Carlos de la Torre, y el padre de la protagonista, Cayo Machuca, es el cómico Ubaldo Huamán. Solier defendió que muchos de los aspectos que aparecen en la cinta son reales, como el incesto, que calificó como un problema que no se sabe a quien denunciar porque "las autoridades son las mismas personas que cometen estos actos".