13/10/2005
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Leyenda de Hollywood,
Robert Redford vuelve a brillar con luz propia en
Una vida por delante, una drama en el que este veterano actor, director y productor está acompañado por Morgan Freeman y Jennifer López.
Adicto a los zapatos Camper, el creador del Festival de Sundance -escaparate del cine independiente estadounidense- se pone esta vez a las órdenes del realizador sueco Lasse Hallstrom para meterse en la piel de un ranchero arruinado y retirado cuya rutina rompe su nuera, a la que culpa de la muerte de su hija. A sus 68 años, el que formó una mítica pareja con
Paul Newman en ´El golpe´ y ´Dos hombres y un destino´ sigue disfrutando de su trabajo, sobre todo cuanto le ofrecen participar en películas que cuentan historias "a una velocidad que coincide con mi ritmo".
PREGUNTA: Después del incidente que tuvo con un oso cuando rodó ´Las aventuras de Jeremías Johnson´ juró que nunca más volvería a trabajar con este animal. Pero en ´Una vida por delante´ ha roto su promesa. RESPUESTA: Recuerdo esa escena en la que un oso me perseguía... Se nos fue de las manos porque una cámara se estropeó, empecé a correr alrededor de un árbol, el oso se puso nervioso y empezó a perseguirme de verdad. Tuvieron que reducirle porque me vi mal. Entonces, juré que nunca más, pero lo he vuelto a hacer porque me han pagado muy bien.
P: Ahora ¿cuantas películas rueda por dinero?
R: Jamás he hecho nada sólo por dinero y no pienso hacerlo nunca. Lo que dije antes era una broma. He hecho ´Una vida por delante´ porque me gustó el guión y el personaje, pero reconozco que me pensé mucho la secuencia con el oso.
P: La película habla del perdón. ¿Ha tenido que perdonar a mucha gente a lo largo de su vida?
R: La lista es larga. Le voy a poner un ejemplo. En mis comienzos, me hice muy amigo de un crítico y yo le decía si esta relación no sería peligrosa. A mi me daba miedo, y más cuando empezó a escribir sobre mis películas. No me pareció una buena idea y se lo dije porque lo que me importaba era su amistad. Para él no era un problema, pero para mí sí. Nos separamos y nuestras familias también, y a partir de ese día empezó a hablar mal de mis trabajos. Tan malos le parecían que pensé que quería castigarme por lo que había hecho. No podía defenderme, pero aprendí a perdonarle, aunque tardé mucho tiempo.
P: Es decir, que han vuelto a ser amigos.
R: No. Lo que le he dicho es que le perdoné.
P: Vuelve a coincidir con Morgan Freeman, con quien trabajó hace 25 años en ´Brubaker´. Hace de su amigo y de la voz de la conciencia.
R: Morgan aporta su sabiduría a los personajes. Es un hombre con alma, sólo con la forma en que te mira te comunica algo. Su talento como actor y su habilidad para transmitir emociones es indiscutible.
P: ¿Le ha resultado fácil acatar las órdenes de Lasse Hallstrom?
R: La sensibilidad de Lasse está en la película. Tiene un estilo definido y un ritmo muy particular. Me gustan mucho sus filmes porque te deja espacio, puedes respirar. Filmes como ´Una vida por delante´ son muy atractivos, sobre todo en una industria que tiende cada vez más a proyectos rápidos, que van a la velocidad de los vídeos, con muchos trucos de cámara. Es un tipo de filmación que no me gusta. En estos momentos, la industria cinematográfica está más enfocada a los efectos especiales, a la alta tecnología, que a las historias. No tienes tiempo para digerir lo que te están mostrando. Me gustan los directores que tienen el valor para hacer sus películas de otra manera, como Lasse, que tiene una gran sensibilidad, una sensibilidad europea.
P: Como su personaje, usted también habrá tenido que superar miedos a lo largo de su carrera.
R: Por supuesto. No voy a explicar que miedos he vencido a nivel personal, pero sí confieso que las personas que no van de frente, las que tienen siempre una carta en su manga, las que hablan de moralidad y luego son unos farsantes, me producen mucho recelo. Pero también me atrae lo desconocido, el misterio. Sí me turba la vida por mis hijos, porque aunque quiero que sean independientes, cuando lo son y se arriesgan temo que se puedan hacer daño. Película con Newman
P: Paul Newman ha dicho recientemente que antes de retirarse quiere hacer una nueva película con usted. ¿Tienen ya un proyecto concreto?
R: Estamos hablando, pero no hay nada cerrado. Me sorprende mucho que en veinte años nadie haya venido a nosotros con una propuesta, sobre todo por lo mucho que disfruta Hollywood con las secuelas. Pero ningún productor nos ha presentado un guión que nos gustara a ambos. Han ido pasando los años y nadie ha tenido una buena idea, todo lo que nos llegaba era de baja calidad o muy cursi. Yo estoy deseando volver a trabajar con Paul.
P: ¿Comprende que Newman quiera poner punto y final a su carrera?
R: Perfectamente. Paul tiene otras cosas en su vida y está en una edad en la que hace cine por puro placer. Y si piensa que la industria ha cambiado tanto que ya casi no la reconoces, pues es muy humano que quiera dedicarse a las cosas que le hacen feliz.
P: Usted siempre ha sido bastante quisquilloso con la parte más frívola de Hollywood. Acaba de compartir pantalla con la estrella Jennifer López ¿cómo ha sido la experiencia?
R: Desde niño he tenido muy claro que las películas no eran lo que yo veía en la pantalla. Creo que Hollywood tiene algo mágico, pero no para mí. Jennifer López no vino al set con exigencias de diva, sus "otras cosas" no formaron parte de la película. Es una mujer con mucho talento para la interpretación y disfruté trabajando a su lado.
P: ¿Dónde pasa la mayor parte de su tiempo?
R: Ahora vivo en Napa Valley, en el norte de California y me fascina porque esa es la California que yo quiero vivir. Y claro también está Utah, Nueva York y Europa, donde voy mucho porque me impactó mucho desde que viajé allí siendo un adolescente. Tenía 18 años y no era feliz en Estados Unidos, quería vivir otras experiencias diferentes. España e Italia son dos países que me encantan, podría vivir allí muy feliz.