14/10/2005
La actriz
Jodie Foster, que ha presentado en Sitges su última película, "Flightplan" (
Plan de vuelo), de Robert Schwentke, ha dicho que "como actores, debemos estar siempre preparados para afrontar cualquier papel". "Flightplan" parte de una premisa argumental: la desaparición inexplicable de una niña en un avión dotado de la última tecnología a 37.000 pies de altura en un vuelo Berlín-Nueva York.
En la película, Jodie Foster, premiada con dos Oscar, encarna a Kyle Pratt, la madre-coraje desesperada que se ve obligada a buscar a su hija ante la perplejidad del comandante, de la tripulación y del pasaje, que al final acaban creyendo que es una invención, porque la niña no aparece en los listados de pasajeros embarcados.
En una multitudinaria conferencia de prensa, Foster ha declarado que "me gusta la variedad de personajes y por eso hago películas para un público muy amplio". Sobre las quejas del sindicato de azafatas que ha criticado la película por criminalizar a este sector en la película, la actriz ha lamentado que estas críticas hayan llegado "bastante tarde", y ha asegurado que no las entiende, pues "se trata de una película de género y no científica, es decir no busca la exactitud, es un ´thriller´". Foster ha bromeado que "al venir hacia Sitges no he tenido ningún problema en el avión y el equipo de cabina me ha tratado bien".
Para la protagonista de "
Contact", "Plan de vuelo. Desaparecida" es "una película muy física", algo que no ha representado problema para ella porque "desde muy joven descubrí que un actor tiene que estar listo para cualquier papel". Para esta cinta, Foster, de apariencia frágil, estuvo tres meses entrenando con el objetivo de poder llevar en brazos a una niña de 45 kilos.
La protagonista ha destacado asimismo el componente psicológico que juega en la historia de la película: "El temor primitivo de que no podemos proteger a nuestros hijos". La actriz ha justificado que últimamente no se prodigue tanto como en los inicios de su carrera, porque "ahora lo más significativo de mi vida es mi familia" y por esta razón en la actualidad hace una película cada tres años.
Del personaje de la madre, lo que más le ha gustado es la transformación que sufre: "Parece que lo tiene todo controlado, pero de repente surge el misterio de la desaparición de su hija, que la arrastra a la desesperación y el miedo con el que surgen todos los temores primitivos". Además, "esa transformación -ha añadido Foster- ocurre de manera vertiginosa hasta convertirla en la heroína de la historia". Preguntada sobre si volvería a encarnar el personaje de Clarice Starling, de "
El silencio de los corderos", Foster ha comentado que era un gran papel, como también lo era el de Hannnibal Lechter, y trabajar en el filme fue maravilloso por el equipo artístico y porque el libro de Thomas Harris, en el que estaba basado, estaba muy bien escrito". Si Thomas Harris volviera a escribir una obra de calidad, Foster no dudaría en sumarse a ese proyecto.
Jodie Foster ha admitido que los Oscar cambiaron la perspectiva de su carrera artística: "El primer Oscar por ´Acusados´ me dio ganas a seguir trabajando en películas de riesgo como aquella, a pesar de que muchos me advirtieron que no la hiciera". El segundo Oscar por "El silencio de los corderos", trajo a Foster una mayor libertad para meterse en la producción y ser directora que era su "mayor ilusión". Precisamente, como directora, productora y protagonista prepara ya un nuevo trabajo, "Sugarland", que contará en la producción y en el equipo artístico también con Robert de Niro.
Esta película, ha dicho, está construida a tres niveles, a la manera de "Traffic": la historia del patrón de una plantación de caña de azúcar, un rico cubano (Robert de Niro), la de una abogada de derechos civiles (Jodie Foster), y la de un grupo de jornaleros que trabajan en la finca. Foster rechaza las críticas generalistas y tópicas al cine de Hollywood, porque "a mí me consideran a menudo una actriz y directora contracorriente y no saben que me crié y he vivido allí".