18/12/2008
Desde sus orígenes, la animación ha convertido a los ratones en heroicos personajes. Ha llovido mucho desde que Walt Disney puso en el mundo a Mickey Mouse, a cuya misma especie pertenece el ratoncito Pérez -cuyas aventuras están en nuestras carteleras en una segunda entrega-, el protagonista de la popular ´Ratatouille´ y Despereaux, un diminuto y valiente roedor de grandes orejas que creó Kate DiCamillo -el libro fue reconocido con la más alta distinción de la literatura juvenil en lengua inglesa- que ha dado el salto a la gran pantalla. ´El valiente Despereaux´, es el título de la adaptación de la obra de DiCamillo ahora transformada en película de animación para todos los públicos.
Una historia agridulce con tres personajes de cuento: un ratón que no se asusta de nada, ni siquiera de los gatos, y está enamorado de una princesa; una rata que vive en la oscuridad y sueña con la luz; y una sirvienta que tiene sus razones para volverse mala. Y todo ello aderezado con una sopa y unas voces que, en versión original, pertenecen a los famosísimos
Matthew Broderick,
Sigourney Weaver,
Dustin Hoffman,
Kevin Kline,
Frank Langella y
Emma Watson.
El animador español Pepe de Lucas Palacios ha sido responsable de uno de los equipos de esta cinta británica con un estilo visual muy influenciado por la pintura, concretamente por la escuela holandesa. "Es una película seria, al estilo de los clásicos de Disney.
Me recuerda a ´Pinocho´, que es mucho más que un dibujo, es un gran drama con varias lecturas", declara este profesional, que cree que los ratones siempre están de moda en este género "porque son pequeñitos, familiares, hacen gracia y es fácil caricaturizar sus rápidos movimientos".
Tras pasar por el departamento de animación de Filmax, De Lucas decidió probar suerte en el extranjero y, en lugar de Estados Unidos, destino tradicional de estos profesionales, viajó a Inglaterra, donde le confiaron los personajes genéricos, los planos de multitudes de este título.
Es decir, lo que en imagen real serían los extras y secundarios. "Nuestro equipo era el responsable de los mundos en los que habitan los humanos, las ratas y los ratones. Y esto es como las bandas sonoras, no se deben de notar mucho, pero tienen que ser muy creíbles", explica.
Más auténtico
Cumplió con su tarea -500 planos en nueve meses- y está orgulloso de "esta obra de arte" que ve como "la vuelta al cine clásico de animación. En este campo ahora hay demasiadas bromas, gags, todo es de consumo rápido. Aquí se ve la capacidad de cambio tienen los personajes, entiendes su forma de actuar y te importa lo que les pasa. Es un cine más auténtico, menos comercial", asegura.
Para De Lucas, la ventaja de las películas animadas es que han traspasado la barrera de género infantil y tienen largo recorrido. No se olvida del ´merchadising´ que rodea a estos productos "y que genera mucho dinero", apunta el animador, que ahora ejerce su oficio en su país con la producción ´Planet 51´. "En España hay magníficos profesionales en este campo, el problema es que no hay industria y que asegurar la distribución es complicado", advierte el animador, que sueña con poder hacer en Europa historias de animación con la calidad de la factoría estadounidense
Pixar.