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Obsesivos, histéricos, antisociales y paranoicos son manifestaciones patológicas de la personalidad muy frecuentes y que el cine retrata en muchas películas, lo que va a servir para que psiquiatras del Hospital Ramón y Cajal analicen estos trastornos y los problemas que provocan en quienes lo sufren. Este hospital madrileño organiza por tercer año consecutivo el curso "Psicopatología en el Mundo Cinematográfico", que en esta ocasión se dedica a los rasgos de la personalidad que provocan problemas psicológicos y que condicionan la conducta y la forma de ser de los afectados. Los coordinadores del curso son Maximino Lozano y Jesús Ramos, del Servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal, y Luis Iruela, del de Puerta de Hierro, son quienes han seleccionado los seis filmes, realizados entre los años 1952 y 1995, en los que se reflejan distintos trastornos de personalidad en alguno de sus protagonistas. El curso comenzó en enero con la proyección de la película EL, del realizador aragonés Luis Buñuel, que permitió estudiar el trastorno paranoide, y finalizará en junio con Amadeus, de Milos Forman. Una persona con rasgos paranoicos suele desarrollar una gran suspicacia respecto a todo lo que sucede a su alrededor, piensa que todo está en su contra y que hay un complot y una animadversión personal dirigida a hacerle la vida imposible. Maximino Lozano, jefe del servicio de Psiquiatría en el Ramón y Cajal, explicó que todos podemos tener ciertos rasgos o caracteres comunes a estos trastornos, obsesionarnos con algunas cosas, ser más narcisistas o tener pensamientos paranoides. Cuando estos rasgos se manifiestan de una forma aguda y llegan a interferir o distorsionar la percepción exterior del mundo hasta el punto de hacer sufrir a quien lo padece y a las personas de su entorno, se considera que hay enfermedad y requiere tratamiento psicológico. Es entonces el momento en el que los psiquiatras hablan de trastornos de la personalidad. La película elegida para estudiar un trastorno antisocial y obsesivo es " El coleccionista", William Wyler, en el que el protagonista colecciona mariposas de manera obsesiva mariposas y, a pesar de parecer afable y adaptado, esconde un personalidad difícil, capaz de raptar e incluso de llegar a matar. Los trastornos antisociales son junto a los limítrofes, retratados en el filme " Eduardo Manotijeras" de Tim Burton, de los más difíciles de tratar. Hay otros como los obsesivos, que se analizan en el filme " Los duelistas", de Ridley Scott, que pueden desarrollar personalidades a veces muy apreciadas porque son muy metódicos, colaboradores y cumplidores, pero la situación se complica si el grado de perfeccionismo llega a ser tan excesivo que les impide terminar cualquier cosa que se proponga. También el trastorno múltiple es muy complicado de tratar, según los psiquiatras, que eligieron para describirlo el filme " Las dos caras de la verdad", de Gregory Nobilt , en el que se muestra que una persona puede tener dos personalidades opuestas. La última de las películas proyectadas en el salón de actos del Hospital es Amadeus, la película de Milos Forman que recrea a Mozart como un personaje histriónico y al narcisista en el personaje del músico Antonio Salieri. Cuentan los psiquiatras que un narcisista agudo puede sufrir mucho y no entender por ejemplo por qué le hacen esperar dos minutos, cuando considera normal que a él se le esperen dos o tres horas. Los directores del curso seleccionaron en Mozart a un personaje histérico masculino para subrayar que este trastorno también se da en los hombres, motivo que llevó a desechar para el estudio a la actriz Audrey Hepburn cuando interpreta a la inolvidable protagonista de " Desayuno con Diamantes", de Blake Edwards. Para tratar el personaje de Mozart acudirá como especialista invitado el ex director del Teatro Real de Madrid Juan Cambreleng, que contará las distintas versiones que existen sobre la verdadera personalidad del gran genio musical. Los coordinadores del curso, que es de acceso libre, reconocen que no están todos los trastornos y que faltan los esquizoides, los dependientes, los ansiosos o los pasivos-agresivos, pero la selección aporta motivos para el debate y permitirá que psiquiatras, psicólogos y psicoanalistas ofrezcan sus puntos de vista.
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