04/11/2009
El cineasta noruego Tommy Wirkola ha hecho con "Dead snow" su particular aportación al cine escandinavo de terror, una comedia en la que un grupo de zombies nazis regresa muchos años después de la II Guerra Mundial en busca de venganza.
Alrededor de 500 litros de sangre se han utilizado en esta producción, que empleó gran parte del presupuesto en efectos especiales y que mañana se proyectará en la XX Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. Stig Frode Henriksen, que escribió el guión junto a Wirkola, ha hablado hoy de esta película en una rueda de prensa, en la que ha explicado que la idea de partida fue rodar un filme que no hiciera al espectador "sentirse fatal y salir del cine con dolor de estómago".
Henriksen, al que acompañaba el productor de la cinta, Terje Stromstad, ha explicado que tanto él como el director tenían claro que no había nada más perverso que los nazis para construir un entretenido relato de muertos vivientes.
"Los zombies son divertidos por naturaleza y éstos además son eficaces y eficientes", ha dicho el guionista y actor de esta película, que cuenta la aventura de ocho estudiantes de Medicina que deciden pasar las vacaciones de Pascua en las montañas de Axefjord, una zona especialmente castigada por las tropas nazis.
En ese paisaje nevado, los miembros de un batallón alemán, que murieron congelados en 1945 cuando huían de la población que se había rebelado contra sus abusos, reviven unas cuantas décadas después para no quedarse precisamente quietos. A partir de ahí, su sed de venganza convertirá la pantalla en una orgía de sangre, intestinos y cuerpos desmembrados, todo lo necesario y más para cumplir con algunos patrones de los subgéneros del terror.
"Dead snow", que ya ha pasado por el festival de Sitges, ha sumado en su país 140.000 espectadores, 20.000 más de lo que los productores habían calculado, y ha sido vendida a 52 países, entre ellos, al Reino Unido, donde ocupa el octavo puesto en la venta de DVD, ha asegurado Stromstad.
Henriksen no cree que haya surgido "una ola" de cine de terror nórdico, pero sí que la industria cinematográfica de esos países se ha percatado de que en este tipo de películas "puede haber dinero".