07/04/2008
La evolución experimentada por el juez chileno Juan Guzmán Tapia a lo largo del proceso que condujo contra el fallecido dictador chileno Augusto Pinochet es el eje de un documental que se estrenará en mayo y que opta a un premio en el próximo Festival Internacional de Cine de San Francisco (EEUU).
"The Judge and the General" (EL juez y el general) opta al premio "Golden Gate", en el citado festival y será estrenado el 4 y 5 de mayo próximos, según explicó el periodista Patricio Lanfranco, uno de sus realizadores, en una entrevista que publica hoy el diario "La Nación", de Santiago.
"El juez Guzmán experimentó un cambio total en su vida", destacó Lanfranco", al explicar que el magistrado, al ser designado para encargase de investigar la primera querella presentada contra el dictador, en febrero de 1998, era un conocido conservador, de ideas derechistas y que había simpatizado con el golpe de 1973. En contra de lo esperado, el juez logró procesar a Pinochet en los casos de la "Caravana de la Muerte", "Operación Cóndor", "Operación Colombo" y "Calle Conferencia", todos ellos claves en las violaciones a los derechos humanos cometidas durante el régimen que encabezó Pinochet entre 1973 y 1990. "Él sabía que la designación terminaba con su carrera judicial, pues independiente de su decisión, su eventual ascenso a la Corte Suprema sería rechazado por la mitad del Senado", subrayó Lanfranco.
La mitad del Senado estaba en manos de la derecha que había respaldado a la dictadura y el resto por parlamentarios democráticos que rechazaban la impunidad en las violaciones a los derechos humanos.
El filme, que comienza con el funeral de Pinochet, en diciembre de 2006, se centra en la investigación del crimen del profesor de sociología Manuel Donoso, por la caravana de la muerte, y la historia de Cecilia Castro, una de las víctimas de la Operación Colombo. "Quisimos explorar más profundamente el drama a escala humana, alejarnos de las cifras que no tienen rostro", afirma el profesional, cuyo trabajo incluye imágenes submarinas de los trozos de rieles que ataban a las víctimas que eran lanzadas al mar para que sus cadáveres se hundieran.
La recopilación de material, que demandó cinco años de trabajo, resumidos finalmente en 85 minutos en los que los realizadores del documental descienden al "abismo", según lo llama el juez Guzmán, de los crímenes de la dictadura, donde el magistrado confronta su pasado con los testigos que pasaron por el juicio. Según Lafranco, el juez se involucró de tal manera en el caso que su vida cambió por completo: "dejó de ser creyente, abraza causas ecologistas, anda en bicicleta y es nombrado portavoz de organizaciones mapuches". "Logró sacar un ladrillo de la pared que contenía las violaciones a los derechos humanos, y que antes habían carcomido a otros jueces", afirmó.
En la realización del documental participan junto a Lonfranco los estadounidenses Elizabeth Farnsworth, periodista, y el productor
Richard Pearce y en el mismo aparecen testimonios de los periodistas John Dinges, Mónica González y Patricia Verdugo, además de varios abogados que participaron en el juicio y familiares de las víctimas.