21/08/2007
El artista plástico Manuel Neira ha dirigido el documental gráfico "Un objetivo recorre La Habana", donde refleja el día a día de aquellos cubanos que viven en la isla al margen del régimen de Fidel Castro y que, aunque se supeditan a sus estructuras de gobierno, no son del agrado de las autoridades.
La cinta, que se estrenará el próximo viernes en Barcelona y a principios de setiembre en Madrid, ha sido presentada hoy en la capital catalana y ha contado con la presencia tanto de su director como de su productor, Salomón Shang.
Shang, director de "Madre Cuba", es también el fundador del sello Kaplan, que ha producido y distribuido más de una treintena de películas, entre ellas "
El arca rusa" o "
En un lugar de África", de
Caroline Link, que recibió el Óscar a la mejor película de habla no inglesa en 2002. Manuel Neira viajó a la Habana en busca de inspiración y para conseguir una serie de imágenes que pudieran utilizarse en vídeos y en otros proyectos, pero allí conoció a Amauri, un poeta particular que gira por la capital cubana montado en una bicicleta y ataviado con una especie de gabardina y un casco que asemeja al de los bomberos. Amauri fue el "culpable" de poner en contacto al español con un grupo de artistas, poetas, escultores, pintores, escritores, que conviven en un mismo espacio a las afueras de La Habana, y que, mientras comparten todos sus recursos, desarrollan su arte, que en muchas ocasiones es crítico con el régimen de Castro.
A partir de esta experiencia, y con la colaboración de otros artistas que se ven en la cinta, como el grupo musical Frijol Negro o la compañía teatral Trianón, que en su obra critica la situación de Cuba a través de una metáfora del cuento de
Peter Pan, Neira muestra una realidad que describe como "sofocante". "Existe una continua presencia de Castro en tu vida", asegura este joven director español, que recuerda cómo los cubanos siempre están pendientes de quién está a su lado mientras se cubren la boca para hablar, ya que puede haber siempre alguien escuchando.
La cinta, elaborada a modo de "collage", intercala imágenes propagandísticas del régimen con escenas cotidianas de estos personajes y artistas a la sombra de las estructuras oficiales, y sin denunciarlo directamente, señala al espectador algunas de las mentiras del gobierno cubano. La cinta, que se rodó entre finales de 2005 y principios de 2006, no se presentará a nivel internacional, por deseo expreso del director, hasta abril, mes en el que participará en la feria de Atenas de Videoarte, ha explicado Shang.
El presupuesto con el que ha contado el film, que inicialmente se esperaba que fuese muy inferior, como ha admitido el propio Shang, ha sido, "por ahora" de 600.000 euros. Neira acepta que en este trabajo existe un cierto exhibicionismo por su parte, ya que aparece en repetidas ocasiones ante la cámara, algo que justifica diciendo que lo que le impulsó a hacerlo es que "todas las obras hablan de uno mismo". Sobre el formato en el que se presenta este trabajo, tanto el director como el productor de la cinta reivindican su voluntad de romper con "el discurso del documental que viene dado", y aseguran que en ningún momento querían tener "secuencias de documental televisivo".