01/06/2001
Iborra desnuda su corazoncito y, en su debú en solitario como director, recorre cuatro décadas en la relación de una pareja que no logra consumar su pasión.En el amor se sufre mucho, porque, cuando uno quiere de verdad, tiene que darle mucha libertad a la otra persona», reflexiona Juan Luis Iborra, responsable de algunas de las comedias de mayor éxito del último cine español. El guionista de Boca a boca o Kilómetro cero se ha puesto nostálgico en su debú en solitario como director con Tiempos de azúcar, un melodrama sentimental que llega a los cines el próximo viernes. Iborra deja aquí a un lado los enredos y desnuda su corazoncito a partir de recuerdos autobiográficos.
A contracorriente
La cinta cuenta a lo largo de cuatro décadas la relación de una pareja que no logra consumar su amor. Miguel (Carlos Fuentes) deviene un trasunto del propio Iborra: vive en un pequeño pueblo de Levante y se ve obligado a trabajar en la pastelería familiar tras la muerte de su padre. Ángela, a la que da vida María Adánez, es su compañera de juegos desde la infancia. Ella, por el contrario, consigue abandonar el pueblo y hacer realidad sus sueños de triunfar como abogada, casarse y formar una familia. Y es que Miguel jamás se atrevió a confesarle a Ángela sus sentimientos. «Eso habría sido como cortarle las alas para volar a ese mundo y a esa libertad con las que ella soñaba», explica Iborra.
Tiempos de azúcar ofrece la oportunidad de asistir a las transformaciones físicas de sus protagonistas a lo largo de cuarenta años: de la década de los 50 a los 80. El filme muestra, asimismo, la evolución que sufre el pequeño pueblo alicantino en el que transcurre la acción, que pasa de vivir de la agricultura a ser invadido por turistas en los sesenta. La llegada de nuevas y más relajadas costumbres también influirá en la vida de sus habitantes.
El propio Juan Luis Iborra califica su película como «una mezcla entre "Cinema Paradiso" y "Como agua para chocolate"», por aquello de la nostalgia y la dulzura asociada a la repostería y al amor. Filme personal y a contracorriente –«en España se ruedan muy pocas historias de amor, porque hay mucho miedo a desnudarse», se lamenta el director–, Tiempos de azúcar cuenta en su solvente reparto con Charo López, Verónica Forqué y el omnipresente Roberto Álvarez.
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