07/10/2005
George Clooney ha conseguido reprender al periodismo actual con el estreno de "Good Night and Good Luck", su homenaje a una época en la que en televisión cabían los que luchaban contra la censura. La película transcurre en la década de los 50, cuando la censura tenía nombre y apellido: Joseph McCarthy, que puso en marcha una "caza de brujas" contra el avance del comunismo en plena "Guerra Fría".
Su peso se dejó sentir en especial en el campo del cine y la televisión, "nido de rojos" según el senador de Wisconsin. Pero para "Good Night and Good Luck" en aquel entonces "había lugar para los héroes". Según confesó el galán de la pantalla a su paso por el festival de Venecia, se trata de un filme con el que desea generar el debate. Las críticas a esta segunda producción de Clooney coinciden en ciertas similitudes con la actual administración estadounidense, a pesar de los 50 años transcurridos desde entonces.
La diferencia, añaden, es que si "Good Night and Good Luck" se fija en Edward R. Murrow, el periodista que en 1953 desde su programa "See It Now" le plantó cara a McCarthy y contribuyó a su caída, en la actualidad los medios carecen de esa actitud combativa. Ni tan siquiera Clooney, de reconocido talante liberal, ha querido hacer declaraciones más directas sobre el tema aludiendo que "un filme así te puede crear problemas" y que su meta "no es atacar a la administración". De ahí vienen algunas de las críticas a un filme rodado en blanco y negro, y con tal atención al detalle, a la reconstrucción de esa época, que carece de pasión y deja frío al espectador, además de desinformado a menos que conozca bien aquellos años. "La película celebra la integridad de Murrow pero la transforma en nostalgia", indica el crítico de cine Owen Gleierman en la revista "Entertainment Weekly".
Aún así, "Good Night and Good Luck" refleja una nueva corriente cinematográfica que vuelve a bañar Hollywood, en el más absoluto secano en este sentido desde la década de los 70. Se trata de la reaparición del cine político, filmes que son acertados o no según el espectador, pero concebidos para suscitar el debate sin necesidad de convertir su temática en un gran espectáculo. Junto a esta nueva visión del "MacCarthismo" y sus paralelismos con la política actual, la cartelera de Hollywood tiene previsto el estreno antes de que concluya el año de "Jarhead" y de "Syriana". La primera -dirigida por
Sam Mendes y con el último ganador del Oscar al mejor actor,
Jamie Foxx, como protagonista- se centra en el caos que hubo en las operaciones militares de la primera Guerra del Golfo. En "Syriana", de nuevo con Clooney como protagonista junto a
Matt Damon, se narra una historia de conspiraciones que destaca el interés estadounidense en el petróleo de la zona del Golfo Pérsico. Además, Robert DeNiro regresa como director con "
The Good Shepherd", la historia de 40 años de la CIA a través de los ojos de uno de sus fundadores,
Edward Wilson. Y Christian Bale acaba de concluir el filme "Harsh Times", la historia de un veterano de la Guerra del Golfo que tiene problemas a la hora de regresar a la vida civil. Todas ellas son películas que recuerdan a otras cintas históricas de la década de los 70, ya sea "The Front", en lo que se refiere a la lucha contra McCarthy, "The Conversation", en temas de espionaje, o "Coming Home", en el reajuste de los militares tras un conflicto bélico. Frente a su imagen de galán, Clooney, el guapo de "ER", el hombre murciélago de "Batman & Robin" o el "playboy" de "Ocean´s 11" siempre ha tenido otros intereses más personales en Hollywood.
De hecho su primera película como director, "Confessions of a Dangerous Mind" (2002) le devolvió al campo de la televisión, aunque en el principio del fin de la época dorada, al tratar la vida de Chuck Barris, supuesto espía además de pionero de la TV basura. "Supongo que mi próxima película será sobre la radio", bromeó a la prensa el hijo de un periodista televisivo de Cincinati (EEUU) que quiso seguir sus pasos hasta que cambió sus ambiciones por el brillo de Hollywood.