07/07/2006
El actor argentino
Ricardo Darín afirmó que "
La educación de las hadas", la película que protagoniza bajo la dirección de
José Luis Cuerda, "está enmarcada en un terreno fantástico" donde convive "lo dramático y lo espiritual". "No es caprichoso que el papel que hago sea el aporte de fantasía a la historia, porque el filme está basado en situaciones muy dramáticas" que le ocurren a los personajes que encarnan la francesa
Irene Jacob y la cantante Bebe, señaló el actor.
En la película recientemente estrenada en España, Darín se pone en la piel de Nicolás, un inventor de juguetes que se retira a vivir a la masía de sus antepasados con Ingrid (Jacob), una ornitóloga, y el hijo de ella, con quien tiene una relación "muy especial", hasta tal punto que cuando conoce a ambos asegura haberse "enamorado de dos personajes al mismo tiempo". "Es un hombre que está aferrado a una adolescencia tardía, que le cuesta madurar en el sentido clásico. En su futuro no se vislumbra una posibilidad de construir una familia, más con su oficio que lo coloca en una posición inmadura", describió el protagonista del filme, basado en una novela de
Didier Van Cauwelaert.
De todas formas, resaltó que Nicolás "es muy divertido para establecer relaciones con los niños" porque "trata de quitarle solemnidad a todo, con una visión particular de la vida". "Esto contrasta con las características dramáticas que tienen el resto de los personajes de la historia", precisó el protagonista de esta coproducción española, argentina, francesa y portuguesa.
De hecho, Nicolás conoce a Ingrid y a su hijo de ocho años el mismo día del entierro de su marido, un capitán de aviación muerto en Iraq. En el filme, estrenado a finales de junio en España, el personaje encarnado por Darín cree que la familia que ha formado es perfecta, pero todo cambia cuando repentinamente Ingrid decide acabar con la relación. "El no comprende porqué la mujer lo deja y piensa que hay otro hombre en cuestión. Pero a partir de esta situación comienza a acercarse al personaje de Bebe", una cajera de supermercado de nacionalidad argelina que sueña con acabar su tesis en la Sorbona, explicó un distendido Darín que durante la entrevista filtró numerosas bromas, fiel a su estilo.
Para el actor, ambos personajes "se contienen en un vínculo con mucha mirada, pausa y un clima lleno de ternura". El artista también resaltó a Efe la diversidad existente en el largometraje ya que las principales figuras de la historia proceden de diferentes países. "Ingrid es francesa, yo soy argentino, y Bebe se pone en la piel de una argelina, descendiente de iraquíes. Esto indica que las nacionalidades no marcan muchas diferencias, sino que a todos les pasa lo mismo en todas partes", contó.
Lo mismo ocurrió a la hora de rodar la película ya que los protagonistas proceden de distintos países aunque, para Darín, esta circunstancia "redundó en beneficio". "Con Bebe nos entendimos desde un primer instante. Yo tenía muchas prevenciones con Irene porque ella es francesa y no hablaba español, por lo que debió tener un entrenador para el filme. Pero hoy somos amigos y nos reímos de aquella situación. Terminamos conformando un equipo muy bueno.
Todo lo que podía ser un obstáculo terminó siendo una experiencia muy enriquecedora", destacó. Darín también repartió elogios para José Luis Cuerda, a quien consideró "una persona fantástica, muy culta y con mucha experiencia" que, durante la filmación, "venía de atravesar un momento muy doloroso en su vida por la pérdida de su mujer". "Todos estuvimos muy atentos a eso para que pudiera desarrollar su trabajo normalmente. Y, de hecho, creo que el trabajo en conjunto se visualizó en el resultado final. El arranque de la película en España fue muy bueno", concluyó.