05/04/2002
María Lidón demuestra que es posible dirigir una superproducción de ciencia-ficción con un reparto internacional sin tener ni idea de cine.Admite que no es cinéfila, que ha surgido de la nada y que hasta hace poco no sabía ni cómo se agarraba una cámara. La valenciana María Lidón, 29 años, esconde su pasado creativo y profesional por la sencilla razón de que… no existe. Cómo esta autodenominada actriz –que se oculta bajo el seudónimo de Luna cuando dirige– ha podido rodar en Hollywood una película de cinco millones de euros de presupuesto (casi mil millones de pesetas) y con un reparto internacional presidido por Vincent Gallo, María de Medeiros y Joaquim de Almeida resulta uno de los misterios insondables del último cine español.
Para más inri, lo ha hecho con una cinta de ciencia-ficción que narra el primer vuelo tripulado a Marte, una misión que acaba convirtiéndose en una odisea de supervivencia. Náufragos, en las salas desde el próximo viernes, se adscribe a un género que entre nosotros siempre ha adquirido matices costrosos. Sin embargo, los desastrados astronautas de Acción mutante quedan muy lejos de los personajes de Náufragos. El empaque visual de este filme, que se pudo padecer en el último Festival de Sebastián, no tiene nada que envidiar a las producciones norteamericanas. Otra cosa son los sonrojantes diálogos o la ausencia de matices psicológicos en personajes planos y sin alma.
El actor Vincent Gallo en una escena de la película de Luna.«No soy "fan" de la ciencia-ficción. Nunca me planteé rodar una producto de este tipo, algo impensable en el cine español», admite Luna. El impulso llegó de la mano del empresario valenciano José Magán, productor de su anterior largometraje, My Gun, que ni siquiera llegó a terminarse. «Se ve que confiaba en que yo era un talento por explotar. Contactó con Juan Miguel Aguilera, que es el mejor escritor de ciencia-ficción en España, un tío superpremiado. Nos escribió un guión en quince días, una pasada. La historia tenía pocos personajes y un rollo humano, nada de guerras intergalácticas y esas cosas».
La bola de nieve fue creciendo cuando Magán, tras serle denegada una subvención, decidió buscar a una actriz con tirón en el mercado internacional, pero sin un caché demadiado abultado. La portuguesa María de Medeiros no sólo acepta sino que logra convencer a su compatriota Joaquim de Almeida. Náufragos pasa entonces a denominarse Stranded. Se rueda en inglés en los hollywoodienses estudios Panavisión, aprovechando la nave y los trajes utilizados en Space Cowboys, de Clint Eastwood. Los exteriores del planeta rojo se localizan en Lanzarote. El norteamericano Vincent Gallo forma parte del reparto y, como director de fotografía, se contrata al oscarizado Ricardo Aronovich, colaborador de Louis Malle, Costa Gavras y Alain Resnais.
El "caso Amenabar"
Otra escena de la película "Naúfragos".«Amenabar hizo algo parecido cuando decidió transformar "Los otros" en "The Others"», compara Luna. «Entonces es cuando surgen los problemas. Yo sé que una película de estas características nunca me lo habrían encargado a mí, que salgo de la nada. No me dio tiempo a calibrar la responsabilidad de todo el proyecto. Si me detengo a pensar, no me hubiese atrevido». A la hora de dirigir a sus estrellas tan sólo tuvo problemas con el excéntrico Vincent Gallo. «Es un amor, un tío "superguay". Pero también muy especial. Su "roulotte" tenía que ser de un color, no se le podía molestar a cierta hora…».
¿Cómo se dirige una peli sobre cinco astronautas incomunicados en Marte? La directora de Náufragos aporta la solución: «Me vi unos cuantos títulos y así podía explicarles a los técnicos lo que quería. "Alien", "2001", "Perdidos en el espacio"… Un montón». La vasta cultura referencial de Luna hunde sus raíces en las aficiones recreativas de su progenitor, el culpable de que esta valenciana de familia bien lleve un año viajando a festivales con su obra bajo el brazo, de Brasil a Australia pasando por Japón. «Mi padre, que es abogado, hacía fotos. Yo creo que él me inculcó la afición de ir al cine. Pero no creas que he visto los clásicos ni nada de eso».
El vídeo de papá
La cámara de vídeo de papá le sirvió para grabar videoclips con sus compañeras de colegio. Después, Luna vivió un tiempo en Estados Unidos y allí trabajó como actriz en unos cuantos anuncios. «Tengo una creatividad que me sale por las orejas», presume. «Antes vivía en Valencia, y allí a nadie se le pasa por la cabeza estudiar cine. Y más en una familia tan tradicional como la mía. Lo que pasa es que siempre he sido una rebelde y me ha gustado dirigir, no sólo cosas artísticas, sino también mi propia vida».
Así que la primera directora pija del cine español puede congratularse de haber dado el pelotazo de su vida. Mientras prepara su próximo y ambicioso proyecto, Guerrero, Luna reflexiona sobre sus compañeros de generación: «Me interesan lo que hacen. Ya hay directores con proyección internacional y con una "facturación" muy buena». Ambientada en los tiempos de los conquistadores españoles, Guerrero contará incluso con estrellas más populares y un presupuesto mayor que Náufragos. «Será un producto de los que se pueden ver en cualquier parte».
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