Es una película que te obliga a mirar en ti mismo y en lo que te atemoriza", explica, citando varios del mayores éxitos del reciente cine de terror y suspense, al hablar de la cinta que se estrena este viernes en España y otros países tras su paso por las salas estadounidenses.
La película trata el caso real del asesino del Zodíaco, que aterrorizó San Francisco a comienzos de los años 70 y "se convirtió en símbolo del miedo imaginado por cada uno", hasta erigirse en "un mito en EEUU", indica el actor en una entrevista en su hotel en Antibes, cerca de Cannes. "Es una película para Estados Unidos y sobre Estados Unidos.
Desafortunadamente, no tuvo éxito allí, porque no sé si los estadounidenses querían ver esto de sí mismos", reconoce Gyllenhaal (Los Ángeles, 1980). Gyllenhaal, que debutó en la pantalla a los once años y es considerado uno de los mejores actores de su generación, interpreta en la cinta a un personaje real, Robert Graysmith, caricaturista político de un diario de San Francisco obsesionado por el asesino y que escribió un libro sobre este caso que nunca llegó a resolverse.
El libro, al igual que el filme dirigido por el autor de "Se7en", incide en los indicios que apuntan a un sospechoso -cuyo nombre conviene callar por respeto a los que no han visto la cinta- como autor de los crímenes del misterioso homicida. "Hay pruebas circunstanciales de que era el asesino" y "yo creo que lo era, pero el asesino del Zodíaco es más que eso", indica el protagonista de la película.
El homicida "se convirtió en un motivo de miedo para la imaginación de cada uno. No creo que sea sólo en EEUU, es algo que ocurre en todo el mundo: el miedo. De eso trata esta película".
La cinta "está impecablemente ambientada en los años 70, pero trata sobre el momento actual, sobre la mentalidad de ahora, sobre el mito del monstruo bajo la cama. Vas andando solo por la noche, ves a alguien que viene y piensas: ¡es el asesino! ¡El asesino podría estar bajo mi cama o a la vuelta de la esquina!", agrega.
Sobre la posible relación entre ese fenómeno del miedo y la conmoción causada en su país por la reciente matanza cometida por un estudiante en una escuela tecnológica, Gyllenhaal, tras meditar la respuesta, apunta que "es difícil hacer comentarios al respecto". "Una tragedia como esa necesita varios años para poder comprenderse", indica. También cree que hay "fascinación por los asesinos sistemáticos", como "cuando un mago hace un truco y te preguntas cómo lo hace, o como cuando estás haciendo un crucigrama y te falta un dato que sabes que conoces". Y "Graysmith no podía parar hasta saberlo. Es lo que se cuenta en esta película", precisa.
Él, sin embargo, no comparte con su personaje el interés por desvelar mensajes cifrados como los que enviaba el asesino. "Me gustan los crucigramas, pero no se me dan bien. Son para mentes matemáticas y yo no la tengo. Trabajo mejor en el mundo emocional", reconoce este hijo de director y guionista y hermano de la actriz
Maggie Gyllenhaal, con la que actuó en "
Donnie Darko" (2001).
Por ese predominio de lo emocional también le es más arduo encarnar caracteres más comunes, como el de Robert Graysmith, que los de tanta carga emotiva como el del vaquero que en "Brokeback Mountain" tiene un idilio con un compañero interpretado por
Heath Ledger.
"´Brokeback Mountain´ tuvo una parte divertida; una parte de mí siempre quiso interpretar a un cowboy, me encantaba todos los días ponerme las botas y subirme a un caballo, es algo grandioso, muy romántico. Pero para mí no hay nada demasiado romántico en interpretar a un caricaturista", admite. Así que "tuve que luchar con ello, encontrar la parte romántica.
Interpretar a Robert fue más difícil. Además, en esta película no hay razones emocionales, no hay gente expresando emociones". Por otro lado, "no soy un fan de los cómics, pero siempre leo a los caricaturistas. Y prefiero interpretar al dibujante, antes que que al superhéroe", concluye.