27/03/2009
Las películas 'L.A Confidential', 'Memento' y 'Las aventuras de Priscilla, reina del desierto' van unidas a Guy Pearce, natural del Reino Unido pero australiano a todos los efectos. Fue tras el fallecimiento de su padre, aviador, cuando el actor se trasladó junto a su familia a las antípodas, para quedarse allí definitivamente.
El intérprete, de 41 años, estrena este viernes en las pantallas españolas 'Traidor', un filme en el que nada es lo que parece. Espías, infiltrados y un agente del FBI que destapa la presunta traición conforman el coctel de esta historia sobre la posibilidad de un nuevo ataque terrorista en Estados Unidos.
Pregunta: ¿Existe el personaje perfecto para Guy Pearce?
Respuesta: No. Pensar de esa manera me limitaría como actor. Lo perfecto para mí es poder cambiar de piel en cada trabajo, meterme en vidas distintas y que no tengan nada que ver con la mía. Eso es lo fascinante de la profesión: bucear en mundos desconocidos y dejarme llevar por mi instinto. Actuar no es fingir, sino pretenderlo.
P: ¿Qué encontró en 'Traidor'?
R: No dije que sí sólo por mi personaje, sino por el conjunto. Me gustó la historia y, por supuesto, el director -
Jeffrey Nachmanoff, autor de 'El día de mañana'-. Rodar es un trabajo en equipo y antes de comprometerme con un proyecto necesito poner todas las piezas del puzzle sobre la mesa. En 'Traidor' encontré un guión muy bien escrito y, aunque el personaje es un poco cliché -encarna a un agente del FBI-, me gustó la conexión que tiene con el que hace
Don Cheadle, que es el verdadero protagonista.
P: 'Traidor' incluye espías, acción, suspense y terrorismo.
R: Creo que el director ha hecho muy buen trabajo al abordar la historia en un escenario tan contemporáneo como es el terrorismo, idea que provoca mucha ansiedad sobre todo en Nueva York tras los atentados del 11-S. Pero esto es ficción. Al director le interesaba contar esta historia en la línea de 'Los tres días del cóndor'. Es decir, situaciones reales en un contexto de ficción. El tema es delicado, pero no va más allá, sólo es una película. Eso sí, una película valiente que no cuadra en los parámetros de los grandes estudios, y sólo esto me motivó a formar parte del proyecto.
P: ¿Rechaza los filmes comerciales?
R: No. El sistema de los estudios tiene truco, hay que estar en la misma línea para no salirte de las rayas que marcan. Están tan preocupados por los cien millones que han invertido que se olvidan de que esto es un arte en el que tiene que primar la creatividad. Ahora que estoy envejeciendo, me llevo mejor con los estudios. Me enfrento a la mierda de otros con una filosofía distinta.
P: ¿No le da miedo que los estudios prescindan de sus servicios?
R: Me he desprendido de los miedos y de la ansiedad. Los estudios también respaldan grandes películas, pero éstas siempre acaban en manos de
Brad Pitt y
Johnny Depp. Yo, aunque quiera, no estoy en esa lista.
Sus mujeres
P: Se dice que lo mal que lleva lo de la fama le ha llevado a plantearse dejar la interpretación.
R: No pienso dedicarme a esto toda la vida. No tengo hambre de fama, me satisface hacer personajes extraños, raros, opuestos a mí, pero dentro de veinte años me veo haciendo teatro en casa, en Australia o dando clases. No me veo en el cine. Me han saturado las fiestas frívolas, los compromisos tontos... Ahora estoy mejor, pero lo pasé muy mal, sentía que no encajaba en los parámetros de Hollywood. En un momento me paré, hice caso a mi agente y pensé que paso quería dar. Sé hacer pan, soy instructor de buceo y toco el saxo, puedo dedicarte a otras cosas y abandonar lo que ya no me satisface y me hace sentir como un esclavo. Esa fue mi crisis de los cuarenta.
P: ¿La superó?
R: Sí. Sigo haciendo cine porque mi madre, mi hermana y mi mujer me ayudaron psicológicamente, me quieren y saben que la actuación es mi pasión. Ellas son mi grupo de apoyo en mis crisis existenciales.
P: ¿Qué película le ha afectado más?
R: 'Memento' y 'L.A Confidential', que fue mi debut en Estados Unidos. Fue una clase de interpretación porque
Curtis Hanson, el director, fue la primera persona que me enseñó cosas sobre mi actuación de las que yo no era consciente.
COLPISA, Angélica Martínez