17/07/2008
El director Isidro Ortiz todavía recuerda las historias de miedo con las que sus hermanos le asustaban cuando era pequeño, y rescatando tópicos como la oscuridad, el bosque o el caserón aislado, ha construido "Eskalofrío" un "cuento de terror al revés" en el que nada es lo que parece y que se estrena mañana.
La película participó en la Sección Oficial Panorama del Festival de Berlín 2008, lo que supuso "un respaldo y una opinión objetiva" con respecto a su trabajo, ha explicado hoy el cineasta durante la presentación de la cinta. "Eskalofrío" cuenta la historia de Santi, un joven que, debido a su alergia a la luz del sol, se traslada desde la ciudad a un remoto pueblo escondido entre las montañas.
Allí, convertido en principal sospechoso de horribles asesinatos, Santi, al que da vida
Junio Valverde, deberá adentrarse en el bosque en busca de respuestas. A Isidro Ortiz, responsable de películas como "
Fausto 5.0", le interesaba dar la vuelta a los tópicos del género y por ello, en la cinta "la oscuridad es protectora y los monstruos son las víctimas", ha asegurado. Acompañado por Valverde, así como por
Blanca Suárez, Mar Sodoupe y
Roberto Enríquez, y con las ausencias de Jimmy Barnatán y
Francesc Orella, que completan el reparto, el realizador ha subrayado su intención de "indagar en la base racional de las leyendas" y "ver si maldad está en el interior o en el exterior".
Por ello, en "Eskalofrío" los verdaderos monstruos se esconden bajo una fachada de cotidianeidad, mientras aquellos que son estigmatizados sólo son "diferentes o víctimas de la sociedad". "Iba a ser una historia vampírica" basada en la idea original de
Antonio Trashorras y
David Muñoz -guionistas junto a Guillermo del Toro de "
El Espinazo del Diablo"-, ha señalado Ortiz, quien acabó sustituyendo vampiros por "monstruos reales" y por la niña salvaje que aparece en el cartel del filme. "La gente puede creer o no en vampiros, pero los niños salvajes están ahí", ha explicado el director mientras enumeraba casos documentados.
El "duro" rodaje -han coincido en señalar los actores- transcurrió durante siete semanas en diversas localizaciones en Navarra y Asturias, donde inconvenientes, como el aislamiento o el frío, fueron utilizados por los actores como recursos. "El frío nos hacía tiritar de verdad", ha afirmado Junio.
Los códigos del género se alían, por tanto, con escenarios naturales, escasa iluminación e imágenes grabadas por los actores cámara digital en mano, para llegar al público joven. Para el director "el reto es que las nuevas generaciones acudan al cine a ver cine español", y el género de terror, "que no debe emular al cine americano, sino, en tal caso, al asiático", parece ser el camino para "crear una verdadera industria".