21/10/2006
La recreación de la cruenta batalla de Iwo Jima llevada a la gran pantalla por Clint Eastwood en "Flags of our Fathers" inauguró el XIX Festival Internacional de Cine de Tokio.
Había mucha expectación en la capital japonesa por ver el último trabajo del director estadounidense de 76 años, tanto por las buenas críticas que había recibido tras su reciente estreno en EEUU, y que la colocan entre las triunfadoras de la próxima gala de los Oscar, como por el hecho histórico en sí, una masacre en la que Japón se llevó la peor parte.
Unos 21.000 soldados japoneses murieron, por 6.800 estadounidenses, en la batalla más sangrienta para EEUU en la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico. La película recibió una calurosa acogida, con la presencia en el cine de Roppongi Hills de los actores
Adam Beach y Jesse Bradfort, y al autor del libro en el que está basado el filme e hijo de uno de los personajes de la historia,
James Bradley. A través de un mensaje en vídeo, Clint Eastwood se excusó por su ausencia al hallarse inmerso en la postproducción de la segunda parte de la película "Letters from Iwo Jima", que retomará la misma batalla pero desde la perspectiva japonesa.
Esa sensibilidad con el trato de ambos contendientes ya se ve en "Flags of our Fathers", donde no se demoniza al enemigo como en las clásicas producciones bélicas de Hollywood y lleva además incorporado un fuerte mensaje de denuncia a la hipocresía de la propaganda bélica. En este último aspecto las comparaciones con la guerra de Irak son inevitables. La película se centra en el momento más simbólico de la batalla, en la fotografía de Joe Rosenthal de los seis soldados izando la bandera estadounidense en el monte Suribachi.
Los tres únicos supervivientes de la foto fueron convertidos en héroes, con el fin de recaudar fondos para sufragar la guerra. En un encuentro con la prensa previo a la inauguración del Festival,
Jesse Bradford señaló que ve bien que esta película "reavive el debate sobre este tema tan delicado", en referencia al papel de EEUU en Irak. "Con Irak no tenemos una fotografía como esa, las únicas que me vienen a la cabeza son las poco afortunadas de la prisión de Abu Ghraib", afirmó Bradford. "Hay que separar siempre a los políticos de los hombres y mujeres que hacen el trabajo sucio. Tengo mucho respeto y admiración por ellos y espero que puedan volver a casa lo antes posible", agregó.
Adam Beach, que encarna a Ira Hayes, el soldado de raza india, considera también la película tiene una gran semejanza con la situación actual en EEUU y sostuvo que es "una desgracia que mucha gente quiera generar ingresos a través de la guerra". Antes del pase del filme, Beach, a quien muchos ven con muchas posibilidades de levantar un Oscar, manifestó que había realizado su sueño desde que tenía 16 años, al poder interpretar a un nativo indio americano "tratado como un ser humano".
Al igual en ediciones anteriores, la ceremonia de inauguración trató de crear un ambiente de ´glamour´ con un multitudinario desfile en alfombra roja en la calle Keyakizaka, donde brillaron personalidades locales, a falta de pesos pesados del cine internacional. "Flags of our Fathers" fue exhibida al margen de la sección oficial en la que 15 películas competirán por el Sakura Gran Prix que además de prestigio lleva concede un cheque de 100.000 dólares. Por primera vez en los últimos años ningún trabajo cinematográfico de habla hispana optará a este galardón, muy apegado al cine latino.
La uruguaya "
Whisky" de
Juan Pablo Rebella y
Pablo Stoll conquistó el certamen hace dos años, siguiendo la estela de la mexicana "
Amores Perros", de Alejandro González Iñárritu, ganadora en 2000, y de "
Abre los ojos", de
Alejandro Amenábar, en 1998. Entre las aspirantes de este año figuran dos japonesas, "Awaking" de Junji Sakamoto y "The Matsugane Potshot Affair", de Nobuhiro Yamashita. Ambas serán estrenos mundiales.
El cine europeo está muy bien representado con seis películas entre las que destacan la italiana "The Kreutzer Sonata" de
Maurizio Sciarra, la danesa "The Art of Crying" de Peter Schonau Fog y las francesa "Change of Adress" de Emmanuel Mouret. Pero este certamen si se caracteriza por algo es por ser una ventana para el cine asiático, a través de las secciones "Winds of Asia" y "Japanese Eyes".
Javier Villagarcía, Tokio