26/02/2006
Jordi Mollá da vida al subcomisario Ariza en "GAL", filme donde encarna a un personaje inspirado en el subcomisario Amedo del que ofrece una visión de "chulazo universal y autoritario, muy español, que oscila entre lo peligroso y lo patético, y que resulta ser como un balazo tragicómico", explica.
El actor se interesó por este proyecto, que firma
Miguel Courtois, autor de "
Lobo", porque, como confiesa a Efe, el cineasta le dijo que no quería ver a Jordi Mollá, sino a otra persona: "Debía crear al personaje de cabo a rabo y que te concedan esa carta blanca es lo ideal para un actor, porque te deja llegar lo más alto posible". Cuando leyó el guión de "GAL", un thriller político basado en hechos reales, aunque con nombres cambiados, y que recorre la historia de este grupo terrorista, Mollá admite que conoció, por primera vez, algo sobre Amedo.
"No sabía nada de él ni de la trama terrorista. No conocía la cara del subcomisario, pero cuando me documenté quedé sorprendido al descubrir que coincidía con la idea que me había hecho al leer el guión, no sólo su rostro, su voz, sus movimientos... Eso me tranquilizó", explica Mollá, quien leyó el guión durante una estancia en Estados Unidos y lo primero que pensó fue: "Me falta España para entenderlo, porque él es muy español. España está llena de Arizas, es decir de gente corrupta como él", apunta.
"Es un tipo corrupto y chulesco de bar -añade-, un chorizo autoritario que a todos nos suena. Tiene un lado peligroso que es como un balazo, pero también una vertiente cómica. Cuando pasa de verdugo a víctima, al ser utilizado por sus superiores, grita: ´Soy un patriota. Un profesional´; y eso, depende de cómo se diga puede resultar gracioso o dar miedo. Es tragicómico y patético". El actor reconoce que cuando rueda "GAL" realiza dos tomas, una en plan cómico y otra en plan siniestro. "Creo que el director lo va a llevar por el lado de lo peligroso, de lo temible", comenta Mollá, quien reconoce que en su labor de investigación no se interesó por la trama de los GAL sino por los detalles psicológicos de su personaje.
"Me interesaba más cuando contaban que era hijo de un padre autoritario que el dato de que se cargó a 30 inocentes -señala Jordi-. Yo no me concentro en la trama terrorista, sino en el personaje en sí, porque nunca elijo una película por su significado político o moralista, eso le corresponde al autor, al director, a mí sólo me interesa el rol que juego. Aparte de que nunca me interesó la política". Para el actor, "GAL" puede convertirse en un éxito de taquilla como lo fue "Lobo", filme del mismo director y equipo de producción, porque, explica: "Quizás la gente joven sienta ahora la necesidad de saber cosas que han pasado en este país, pero es que, además, Miguel Courtois convierte la trama en un thriller político con mucha acción, bien elaborado y muy tipo cine espectáculo; y es esa combinación la que, creo, atrapa a los jóvenes, quienes prefieren que le cuenten unos hechos reales en ese formato y no en el de una enciclopedia".
Con catorce años de carrera a sus espaldas en los que ha encarnado personajes de muy variado carácter, tanto aquí como en Estados Unidos o Europa, Jordi Mollá, que debutó con "
Jamón jamón", ha combinado personajes en los que daba rienda suelta a su vena más histriónica, como en "
La buena estrella" con otros más serenos y realistas como "
Segunda piel". "Me siento satisfecho de lo que he hecho hasta ahora -explica-. Cada película me ha aportado algo, pero creo que todavía no he demostrado todo lo que puedo hacer como actor. No he llegado al punto de sorprenderme y, por eso, mi vena histriónica es una expresión de esa necesidad de llegar más lejos, mientras que los personajes más sutiles nacen de una idea inconsciente que me dice, si no puedo llegar más lejos, me quedo donde estoy".