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Joseph Fiennes
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Joseph Fiennes
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Joseph Fiennes es el menor de una familia de artistas donde él siguió los pasos de su hermano Ralph como actor, hasta saltar a la fama con "Shekaspeare in love". Confiesa que ni en sus comienzos sintió el peso de Ralph. "Al contrario -dice-, nunca hubo competencia; me ayudó y su trabajo me aleccionó". Fiennes ha llegado hoy a Madrid para participar en el encuentro "Londonice de Beefeater", que busca transmitir el espíritu londinense a España, con figuras como Jade Jagger, hija del cantante de los Rolling Stones y el actor.
A sus 36 años, Fiennes se ha sometido a un intensísimo ritmo de entrevistas, de una duración tan escasa que apenas llegaba para saludar y lanzar un par de preguntas. Mientras, él se dejaba hacer con ese estoicismo que transmite en pantalla. Entiende el espíritu de Londres como "una olla de culturas" y lo resume con una popular frase: "Si estás harto de Londres, es que estás harto de la vida". Nacido en el seno de una familia de artistas, con una madre escritora y un padre fotógrafo; de los seis hermanos Fiennes, Ralph se decidió por la interpretación; Martha por la publicidad y la realización; y Magnus por la música. Mientras Joseph, el pequeño, dirigió sus pasos hacia la pintura, que abandonó para debutar en el teatro con 17 años. "Definitivamente, crecer en un ambiente creativo es altamente estimulante. Tienes acceso a un montón de libros, obras de teatro, y a todo tipo de lenguajes. En mi infancia lo absorbí todo y tuvo un efecto decisivo al encarar mi futuro", afirma Fiennes, quien trabajó varios años en la Royal Shakespeare Company. Del teatro, que considera su gran amor y al que siempre regresa, saltó a la televisión; hasta que, en 1996, Bertolucci lo inició en el cine con " Belleza robada". Dos años después, Joseph Fiennes vivió su año de gloria, con dos éxitos consecutivos, "Elisabeth"; y "Shakespeare in love", el filme de John Madden que dio un vuelco total a su carrera, como recuerda ahora, casi una década después. "Fue -cuenta- un privilegio participar en este fenómeno cargado de creatividad, en un ambiente donde se crearon fuertes lazos de amistad y bajo las órdenes de un director de inmenso talento. El estallido del boom, tras ganar siete Oscar, se tradujo, para mí, en la apertura de un montón de puertas". Tanto estos dos filmes como, posteriormente, con " Lutero", Fiennes se vio inmerso en películas de época donde encarnaba a personajes históricos; algo que para él no significa, dice, una especial predilección por este tipo de cine. De hecho, aclara: "Me atrae la condición humana, la psique, y eso es algo que no varía en una historia que transcurre hace 500 años como en la actualidad. Todos sufrimos la ira, los celos, el amor... Shakespeare escribió sobre ello y por esta razón, tanto él, como Moliére, Shelley, Lorca, y tantos otros, sobreviven". "La condición humana, desgraciada o afortunadamente, no varía; incluso con la irrupción de las revoluciones tecnológicas. Y ese concepto que me resulta muy moderno y atractivo", señala Fiennes, quien tiene en cartel " Man to man", y a punto de estreno "Goodbye Bafala", de Bille August, donde encarna al carcelero de Mandela. Además, acaba de rodar " El barón rojo" y se prepara para encarnar a Vivaldi. Pronto comenzará en Italia el rodaje de "Vivaldi", junto a Jaqueline Bisset o Gérard Depardieu, donde da vida al joven cura asignado como maestro de música de la hijas ilegítimas y abandonadas de las cortesanas de Venecia. "Todavía no me he preparado el personaje. Sólo sé que tenía el pelo rojo brillante y que era zurdo. Es un guión maravilloso y estoy deseando empezar", confiesa Fiennes quien se mueve con soltura entre el cine británico, el europeo y el de Hollywood. Algo que ocurre con muchos actores británicos, aclamados por su calidad interpretativa. Un fenómeno que Fiennes atribuye a "la suerte de contar con la herencia de una cultura teatral muy consistente. Yo adoro el teatro y creo que es esencial para cualquier intérprete", cuenta. "Todo actor de teatro aprende algo esencial: Disciplina; algo que le permitirá trabajar en cualquier medio, y con gente de culturas muy diversas", añade Fiennes, quien insiste en la "gran ayuda" que, al principio de su carrera, le brindó su hermano Ralph. Aunque puntualiza: "Somos muy distintos; en edad, físicamente, en nuestra forma de trabajar...; por eso nunca hubo competencia, sino una influencia benéfica por su parte, pues su trabajo me aleccionó y me sigue aleccionando".
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