27/11/2008
Juan Marsé, galardonado hoy con el Premio Cervantes, es uno de los autores estrella para adaptar al cine: hasta siete de sus novelas se han convertido en películas, pero él reniega de esos filmes y promete hacer en su siguiente obra "un pequeño ajuste de cuentas" con esos directores.
Aranda lleva al cine "Si te dicen que caí" en 1989 y, al año siguiente "
El amante bilingüe", para terminar el año pasado con la última novela del catalán, "
Canciones de amor en Lolita´s Club". Entre medias, el cine español se preparaba para el gran regreso al cine del genial Víctor Erice con su versión de "
El embrujo de Shangai". Retrasos, falta de presupuesto y discusiones acabaron con el tándem entre el cineasta y el productor
Andrés Vicente Gómez, quien finalmente encargó a
Fernando Trueba, en 2002, la realización del proyecto, sin mucho éxito.
Aranda, íntimo amigo de Marsé desde mediados de los años cincuenta, afirma que la complejidad de la obra del reciente Premio Cervantes la hacía inabordable para otros, pero no para él. "Todo lo de Marsé me resulta próximo, sus vivencias me son familiares, todo es reconocible", apunta a Efe Aranda, tras conocer la noticia del galardón.
Con sólo tres años de diferencia entre ellos, ambos fueron víctimas de la postguerra y de la censura franquista. Jóvenes vanguardistas de una Barcelona que vivía su resurrección en las letras y el cine. Aranda emprendió el rodaje de "Si te dicen que caí" como "un díptico tras ´Tiempo de Silencio´", de Luis Martín Santos, dice. "Eran dos visiones, una desde Barcelona y la otra desde Madrid", explica. La relación entre escritor y cineasta marchaba bien: "Éramos amigos íntimos. Pero ahora no sé qué le ha pasado que ha empezado a hablar mal de mí, dice que soy un mal director. De todas formas, lo entiendo y le perdono, porque es un poco cascarrabias, igual que yo", explica.
Hace tres años hubo una "pequeña reconciliación", apunta Aranda, quien añade que, cuando iba a rodar "Canciones de amor en el Lolita´s Club", no llamó a Marsé y hoy lo lamenta: "Creo que hice mal, y ahora ya no sé ni qué piensa Juan tras ver la cinta". El cineasta se explaya en este punto: "Acepté un encargo por hacerle un favor al productor Andrés Vicente Gómez, pero, en el fondo, pequé de soberbia, pues no me gustaba su novela y pensé que podría mejorarla en cine, pero no fue así. Fue un fracaso".
"Creía que con este filme podríamos profundizar en aquella pequeña reconciliación -se explaya Aranda-, pero Andrés Vicente Gómez se encargó de poner dificultades. Así que entiendo la reacción de Marsé, lo siento y le añoro". Además, el cineasta catalán entiende a su viejo amigo, como a todo escritor cuya obra cogen "para hacer de ella un material de trabajo para cine. Es lógico su cabreo, porque cualquier adaptación es una traición a la obra y, por tanto, a su autor".
La penúltima noticia de la relación de Marsé con el cine escribió una página histórica en la cinematografía española cuando, tras las trifulcas entre Víctor Erice, que había escrito ya el guión de "El embrujo de Shangai", y Andrés Vicente Gómez, el cineasta fue despedido del proyecto. El productor se lo entregó a Fernando Trueba, quien tuvo que rodar con el peso de dejar a un lado las grandes expectativas creadas por Erice.
Mercedes Cerviño (EFE).