04/09/2008
La actriz británica hace doblete en la cartelera española con ´Che, El Argentino´ y ´La conjura de El Escorial´.
El cine histórico debería tener el apoyo de los Gobiernos. Contar nuestra Historia es cultura y es fundamental que conozcamos nuestro pasado para no perder nuestra identidad", afirma
Julia Ormond, a quien sus dos últimos trabajos, ´Che, El Argentino´ y ´La conjura de El Escorial´, le llevaron a hablar más del rigor histórico y de las leyendas negras de Felipe II que de su profesión en el encuentro que mantuvo con los periodistas.
Conocida por haber arropado a dos guapos oficiales de Hollywood, a
Brad Pitt y
Richard Gere en ´Leyendas de pasión´ y ´El primer caballero´ respectivamente, la atractiva actriz británica hace doblete en nuestras carteleras, a las que este viernes llega la primera parte de la macroproducción dirigida por
Steven Soderbergh sobre Ernesto Guevara y el thriller histórico político firmado por Antonio del Real en el que da vida a la princesa de Éboli, personaje que le llegó vía agente y no entendió por qué se lo ofrecían a ella en lugar de a una intérprete española.
Antonio del Real, guionista, director y productor de ´La conjura...´ le contestó que necesitaba una estrella internacional para levantar este proyecto de época. Y Ormond se presentó en España para conocer a Del Real, a quien sus explicaciones sobre lo que pensaban los españoles del siglo XVI, los historiadores y él mismo sobre esta mujer, le convencieron para enfrentarse a este reto. También fue fundamental visitar El Escorial porque el sueño de Felipe II le impactó. "Veo a la princesa de Eboli como una mujer fuerte atrapada en su época por la educación que tuvo. Para el pueblo fue una puta justamente castigada. Cuando miras al pasado siempre hay varias lecturas, tienes que investigar todos los puntos de vista y también tener muy claro qué es lo que tu quieres proyectar", defiende la que fue la partenaire de
Harrison Ford en el remake de ´Sabrina´.
Muy agradecida a Antonio del Real por haberle dado la oportunidad de ser Ana de Mendoza, rol que también hizo Olivia de Havilland en 1955 a las órdenes de
Terence Young, Ormond ha entrado con muy buen pie en nuestra cinematografía y no descarta repetir con el cineasta jienense. "Ha sido un honor estar en ´La conjura de El Escorial, una cinta coral que ha supuesto un gran esfuerzo por parte de todos, pero Antonio nos contagió su pasión. Cada vez es más difícil actuar, vivimos en una época en la que dominan los productos comerciales. Es muy importante conocer nuestro pasado, los españoles el suyo y los británicos el nuestro. Creo que compartir historias ayuda a un mejor entendimiento entre los pueblos", apostilla la artista.
Despertar interés
Las siete semanas que pasó en nuestro país creando a la tuerta y ambiciosa viuda del príncipe de Eboli llevaron a Ormond a transitar por un camino "complicado. Cuando tienes un personaje histórico tienes que hacer los deberes, pero luego hay que dejarlos al lado porque formas partes de una maquinaría y el que lleva el mando es el director. Y tienes que seguirle, aunque a veces no estés de acuerdo con sus elecciones", advierte. Ormond, de 43 años, tiene claro que "una película es una película y la Historia es la Historia. Lo bueno es contar cosas que entretengan y despierten el interés del espectador por saber más", subraya esta "
enamorada" de los caballos, animales con los que ha trabajado en esta producción en la que también usa la espada. "Me preparé bastante, pero con el parche que llevaba mi sentido de la distancia estaba un poco distorsionado", confiesa.
La protagonista femenina de ´El barbero de Sevilla´ y ´Smilla, misterio en la nieve´ sonríe cuando le comentan que ha trabajado con los más atractivos de la meca del cine - ha repetido con Brad Pitt en ´El curioso caso de Benjamin Button´- y, a pesar de su físico, dice que se ve como una mujer normal que lo pasa mal cada vez que pasa por maquillaje. "Me siento como un coche ´tuneado´", dice Ormond, que entiende como una gran ventaja de su profesión "el poder trabajar en otros países".
(COLPISA, Ch. L. Monjas)