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Kevin O´Conell
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Aspira al premio al mejor sonido por la película ´Apocalypto´, de Mel Gibson.
Si alguna vez sintió lástima por que Martin Scorsese saliera con las manos vacías en sus cinco candidaturas como Mejor Director, su desgracia es menor al compararse con la del ingeniero de sonido Kevin O´Connell, poseedor del triste récord de ser el hombre más perdedor en los Oscar. Con 18 nominaciones que nunca fructificaron, O´Connell llega el próximo domingo por décima novena vez a la ceremonia de los Oscar, pero en esta ocasión por su trabajo en la película de Mel Gibson "Apocalypto". A pesar de su mala suerte, O´Conell dice ser feliz de formar parte de la noche más glamurosa del año en Hollywood. O´Connell forma parte del trío compuesto por Greg P. Russell y el mexicano Fernando Cámara, encargados de la mezcla de sonido de la superproducción de Gibson, que no aspira a ninguno de los premios en las categorías mayores de este año. "Trato de mantener una buena actitud", asegura O´Connell, de 50 años, al hablar sobre el rechazo que concita en la Academia. "Para mí es un honor y una emoción el haber sido seleccionado tantas veces". Para cada una de sus candidaturas, que empezaron en 1984 con " La fuerza del cariño" hasta su más reciente por "Memorias una geisha" en 2006, O´Connell escribió siempre por si acaso un discurso de agradecimiento, que hasta ahora siempre se quedó en el bolsillo de su esmoquin. "Algunos los he escrito en la parte de atrás de mi tarjeta de presentación, otros en el reverso de una servilleta", asevera O´Connel, quien aduce con humor que, como es coleccionista, sus discursos se han convertido en objetos de su muestrario. No en vano, ha enmarcado y colgado cada uno de los 18 certificados de las nominaciones. "Ya no tengo más espacio en mi pared, pero sigue estando vacío el espacio para mi gran pieza", el Oscar. Experiencia en agradecimientos Con una gran experiencia en la escritura de agradecimientos, aconseja a los candidatos primerizos "hacer algo divertido, algo excitante y no salirse de lo escrito en el papel". El texto de las alocuciones de O´Connell se ha mantenido casi intacto en todos estos años y si el domingo llega por fin a sostener la estatuilla dorada en sus manos, espera rendir un homenaje a la persona que lo introdujo en el mundo del cine, su madre. Ella trabajaba en el estudio 20th Century Fox y animó a su hijo a abandonar su carrera de bombero en Los Ángeles para iniciarse en algo menos peligroso. Una vez "estuve durante tres días luchando contra un incendio forestal. Cuando volví, estaba quemado y había perdido ocho kilos. Mi madre me dijo que tenía una cara que daba miedo y que sería mejor que me metiera en el mundo del sonido". "Unos años más tarde le agradecí su consejo: ´me encanta este trabajo, me encanta el sonido, ¿cómo puedo agradecértelo?, y ella me dijo: ´Trabaja duro y gánate un Oscar y así podrás agradecérmelo delante del mundo entero´", dice. La razón que podría explicar estos ´fracasos´ es que evidentemente los Oscar técnicos son menos apreciados por un gran número de los 5.830 electores de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. "Hacer campaña en los Oscar por un mezclador de sonido es muy difícil. Si su largometraje compite por Mejor Película y algunos de sus actores están nominados, su campaña tendrá buenas oportunidades para ganarlo", explica O´Connell. Con tantas candidaturas, O´Connell ha probado casi todo con la esperanza de que le traiga suerte en la noche de los Oscar. "He probado nueva ropa interior, corbatas, esmoquin y camisas, pero todavía no he encontrado la prenda" ideal, apunta. "Si este año gano, venderé todo lo que haya usado para la gala de los Oscar en e-Bay como ´los zapatos de la suerte, los calcetines de la suerte, la corbata de la suerte".
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